Casi 30 años después del conflicto, el otrora soldado argentino se reencontró con 3 hermanastros y un centenar de ex soldados.

Buenos Aires. - Tras pelear en la guerra de Malvinas, regresó a la Argentina. A las dos semanas salió de su casa y nadie supo más de él. Su familia ya no tenía esperanzas de volver a verlo: lo dieron por muerto. Pero treinta años después apareció en Uruguay, donde sobrevivió como mendigo. 

Podría ser la sinopsis de una película, pero no es ficción. Se trata de Miguel Ángel Brítez. En 1982, a los 19 años, combatió en Puerto Argentino en el intento de recuperación del archipiélago que sigue bajo dominio británico, pese a los reclamos de Buenos Aires.

La última dictadura militar argentina (1976-1983) estaba en decadencia y, en un intento para sostenerse en el poder, libró una guerra brutal, como todas.

Gran Bretaña se impuso, pero todos sangraron: murieron 649 argentinos y 255 británicos, además de tres civiles isleños. Según los centros de ex combatientes argentinos, otros 400 soldados se suicidaron tras el combate.

TERMINÓ EN UN BASURERO
En junio de 1982, después de la derrota, Brítez regresó a Itá Ibaté, su humilde pueblo natal ubicado en Corrientes, en el noreste del país. Quince días después viajó a la vecina provincia de Tucumán en busca de trabajo.

Desde entonces perdió contacto con su familia, que no volvió a tener noticias suyas. Su madre falleció hace 14 años, creyendo que su hijo estaba muerto. Nadie creía que podía seguir con vida.

En la guerra se salvó de ser degollado porque unos compañeros lo salvaron justo a tiempo. El pasado 16 de marzo le pasó algo parecido: una ambulancia lo levantó en la calle. Había recibido un palazo en la cabeza durante una pelea callejera y estaba tirado en un basurero municipal de la ciudad uruguaya de Tacuarembó.

REGRESO A CASA
Fue hospitalizado. Tenía el cráneo hundido, un corte profundo en la cabeza y varias heridas. Estaba confundido, perdido. Fue operado, pasó por cuidados intermedios y llegó a una sala general. Luego le contó a los médicos que lo atendían que él había sido soldado en la guerra de Malvinas. Fue identificado y comenzó su segundo regreso a casa.

Durante su estadía en el hospital, Brítez relató los últimos años de su vida. Pese a vivir en la calle, le gustaba estar Uruguay, donde había pasado por varias ciudades y trabajos. En 2007 llegó a Tacuarembó, donde se las rebuscó cortando árboles y juntando plástico.

El ex soldado contó que estaba tomando alcohol y se enfrentó con otro hombre, que le pegó y le robó el dinero que había obtenido con la venta de unos materiales. Ese es su último recuerdo reciente. Pero no se olvida de su herida en el pecho de 30 años atrás, cuando eludió a un británico que intentó degollarlo en Malvinas: se tiró para atrás, esquivó la muerte y unos compañeros mataron al inglés.

“Me acuerdo del teniente coronel Mario Francisco Pérez, del capitán Pedro Piachino y de varios compañeros. Yo estaba en los cañones, era apuntador y cargador derecho. La guerra fue brava, me marcó”, dijo.

EL REENCUENTRO
Mientras terminaba de recuperarse en Tacuarembó, las autoridades de Argentina y Uruguay establecieron contactos y definieron el traslado de Brítez a su casa. Su mamá ya no estaba pero él no lo sabía. Se sentía muy nervioso por su regreso. En el aeropuerto lo esperaban tres hermanastros y un centenar de ex soldados, que lo recibieron cantando el himno nacional.

“Estoy muy contento de estar sano y vivo. Dios sabe el destino de cada uno”, expresó Brítez, que permanece en un hospital de Corrientes, a la espera de conseguir un lugar para vivir una vez que finalice con su tratamiento médico.

Fuente: DPA Mundo

Composición: peruhoyusa

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  Juan Reyes

  Editor

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