La “reconstrucción” del Perú luego de la invasión chilena a principios del Siglo XX, fue similar a la “modernización” actual de Fujimori-Montesinos-García Pérez. La economía tiene la misma dinámica: enclaves mineros, energéticos, y producción de materias primas bajo control extranjero.  El motor del subdesarrollo y “gran crecimiento” peruano es el capital extranjero. Desde Pierola hasta García Pérez, los grandes terratenientes y oligarcas que detentan el poder han abdicado su rol de impulsar la economía nacional, para esforzarse en su lugar a otorgar concesiones fiscales y monetarias a la “inversión” de las trasnacionales. La gran burguesía peruana en el poder es el socio menor del capital extranjero, es antinacional, antipopular y lacayo del imperialismo. Así es como el control de nuestra economía empezando con el colonialismo español, luego el imperialismo ingles y ahora principalmente el norteamericano, han retardado y deformado el desarrollo de la nación peruana.

La “inversión” extranjera que se lleva casi la totalidad de las ganancias obtenidas, utiliza los fondos del Estado (y los aportes de los contribuyentes peruanos) para facilitar la explotación de nuestras riquezas. Por ejemplo, el ferrocarril del centro que se construyó durante el auge guanero, se le entrega gratis a las trasnacionales para el transporte de sus minerales extraídos hacia la costa (el puerto del Callao); en el norte la producción extranjera del petróleo y el cultivo de la caña de azúcar también han sido subsidiada por el Estado.  Hoy en día, a pesar de la protesta y rechazo de los pobladores, el régimen aprista le construirá una vía a la trasnacional X-strata (proyecto Las Bambas) en Cotabambas, departamento de Apurimac, para que se lleven millones de toneladas de cobre, plata y otros minerales. Belaúnde no construyo la carretera marginal para “civilizar” a los nativos sino explotar la selva y sacarlos de sus tierras. García Pérez con su “Ley de la Selva” en la mano y el apoyo del “socialista” Lula  del Brasil persiste en ese camino. La “economía de exportación” e “inversión extranjera” cuyos impulsores más visibles son el dictador Leguía (1919-1930) y hoy García Pérez crecen en relación directa al saqueo de las riquezas naturales y al aumento de la infraestructura.                 

El capital extranjero se va incrementando con los TLCs firmados con los países imperialistas, principalmente Estados Unidos, la CE y China.  ¿Quiénes son las victimas? Hoy como ayer, el objetivo central de los gobiernos de turno desde Pizarro, Pierola, Fujimori-Montesinos-García Pérez es exterminar a las comunidades campesinas y nativas del Perú, porque ellos representan el obstáculo principal al saqueo de las riquezas del Perú.  Las minorías del Perú (quechuas, aymaras, ashaninkas, chancas, etc.),  los  campesinos, los pequeños y mediados productores, comerciantes, transportistas, maestro, estudiantes, los que luchan por el medio ambiente (contaminación las aguas, tierras y aire), los obreros, pequeña burguesía, burguesía nacional, etc, todos ellos son los sectores afectados. El resultado es el debilitamiento del rol del Estado, la desocupación masiva y la pobreza material y cultural de los peruanos. 

Para enfrentar al asalto neoliberal, el pueblo peruano (inspirado en las ideas del Amauta Mariategui) generó el Partido Comunista del Perú, la Confederación General de Trabajadores del Perú, los sindicatos clasistas, los frentes unidos del pueblo, etc. La tarea es unir es unir al pueblo para la lucha en todos los niveles. 

El APRA en sus inicios, cuyo símbolo fue la insurrección de Trujillo en 1932, planteo la nacionalización de la industria y se opuso a la tesis de Leguia (hoy repetida por García Pérez) que “el capital extranjero es el agente dinámico del desarrollo de una economía de exportación con un Estado oligárquico dependiente del imperialismo, principalmente Estados Unidos”.  Pero pronto capitulo y renegó de esta posición luego que Sánchez Cerro los mantuvo en la ilegalidad hasta 1945 año en que se unen al Frente Democrático de Bustamante y Rivero representante de la clase oligárquica.

Las movilizaciones del pueblo son cada vez más crecientes, en muchos casos desbordando la traición y conciliación de las costras burocráticas dirigenciales, el gobierno de Bustamante y Rivero es presionado a aumentar los salarios, impone un control de precios y cambios, y empieza a controlar las exportaciones. Dentro de la coalición del gobierno, el APRA apoya la recomendación del Fondo Monetario Internacional de eliminar los subsidios a los alimentos.  Esa fue la primera puñalada en la espalda del pueblo de los miles hasta el día de hoy. Cae Bustamante (y el APRA vuelve a la ilegalidad).  La represión al pueblo se agudiza con el golpe militar. En ese periodo se desarrollo el sector industrial urbano, vuelven las “inversiones” extranjeras (mayoritariamente yanquis) y así nuestra economía consolida su carácter dependiente al sector exportador, las importaciones son del sector industrial como en maquinarias. La deuda externa se duplica en los 60’s con relación al inicio del Siglo XX por la inversión de capital y  prestamos de los brazos financieros del imperio (Banco Mundial, FMI, USAID, BID, etc.) con altos intereses (364% mas alto que en 1956). Por un lado, saquean nuestras riquezas y por otro obtienen grandes ganancias con los intereses de la deuda externa cuyo pago esta garantizado por los gobiernos lacayos (“democráticos” o militares) que imponen al Perú.

El crecimiento del comercio exterior, la deuda externa, y las inversiones extranjeras NO capitalizan la economía peruana, no sirven para el crecimiento y autonomía económica del Perú, solo profundizan la dependencia y la descapitalización del Perú que se expresa en los saldos desfavorables de la balaza de pagos, de servicios, y las rentas al capital extranjero. Entonces el papel atribuido a la “inversión” extranjera en países pobres como el Perú esta históricamente probado que es una falacia. Su papel real esta en ser un mecanismo para la descapitalización, del subdesarrollo y la explotación brutal de las masas trabajadoras y la desocupación masiva.  El comercio exterior (los publicitados TLCs), el endeudamiento externo, la asistencia técnica, la “inversión”, la ilusión del desarrollo industrial (el tigre de Latinoamérica como lo llama García Pérez) son simple impulsores de la dependencia y el subdesarrollo.

En las elecciones de 1956 vuelve a aparecer el APRA, Prado y Belaunde son los contendores para la presidencia. Manuel Prado representaba a la gran burguesía financiera y Fernando Belaunde a los sectores burgueses modernos. Prado y el APRA entran en una alianza: Legalización y participación en el poder para el APRA, a cambio de “mantener un clima de paz “, manipulando y dividiendo a las masas con la CTP. En 1962, el APRA se alía con el general Odria, el brutal dictador que asesino, reprimió, encarcelo y exilo a miles de peruanos. Haya de la Torre definió esa traición en 1957 de la siguiente manera:  “ La convivencia, como ya dijimos cientos de veces, es un esfuerzo para crear un nuevo clima en la política del Perú, es como el aire que respiramos... es como la luz... sin odios ni venganzas... la única condición es que el juego sea pacifico”. 

La “convivencia” inicia el asalto económico contra las masas del Perú. El sinuoso Pedro Beltrán Espantoso (una versión de Vladimiro Montesinos y Dionisio Romero de estos tiempos), cabecilla de la oligarquía y los terratenientes, con apoyo aprista en el Congreso, plantea la colonización de la selva (madre de la Ley de la Selva de García Pérez) y la expropiación “por ser de interés nacional” de las tierras de las comunidades campesinas y nativas para entregárselos a las trasnacionales mineras y energéticas.

Gana Belaunde las elecciones del 62 y curiosamente la Embajada de Estados Unidos apoyo la candidatura de Haya de la Torre. Un golpe militar (con apoyo aprista) lo impide. Los militares mantienen el status quo en lo económico.  El APRA estaba lista para hacer alianzas con el mismo diablo. Haya dio un discurso en el Congreso: “Quisiera borrar de la memoria todas las maldades cometidas contra nosotros... ningún partido puede gobernar solo... nuestra doctrina y conducta necesita adaptarse a la nueva situación... debe haber una coalición en el gobierno.” Así el APRA se alía con Odria (coalición APRA-UNO).  Muestra su careta verdadera como partido reaccionario, anticomunista y antinacional convertido en el CANCER DEL PERU. Su cadáver insepulto y pestilente esta representado hoy por García Pérez, un demagogo genocida y vende patria que con mentiras y promesas falsas de “gobierno democrático y nacional” engañó al pueblo para hacerse elegir, para en su lugar implementar el viejo neoliberalismo trasnacional de Don Pedro Beltrán Espantoso.

Por: Cathy García

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