El 2 de agosto de 1979, el insigne peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, quien por entonces desempeñó el cargo de presidente de la Asamblea Constituyente, falleció en la Quinta Villa Mercedes, ubicada en el km 9 de la Carreta Central. Pero su vida y obra continúan marcando horizontes en la historia política del país. Víctor Raúl Haya de la Torre nació en Trujillo el 22 de febrero de 1895. Sus antepasados y familiares más cercanos pertenecían a la aristocracia norteña, pero él desde joven tuvo una inquietud por las reformas sociales y políticas. Por eso desde sus épocas estudiantiles se abrió paso como pensador, escritor, político y líder en busca de la justicia social, aunque separándola de la moda de entonces, que se basaba en la adscripción a doctrinas marxistas leninistas. Al contrario, Haya se enfrentaría a ellas con dureza y precisamente del comunismo recibiría los más desalmados agravios. Los padres de Víctor Raúl fueron Zoila Victoria de la Torre y de Cárdenas, y Raúl Edmundo Haya y de Cárdenas. Ambos eran primos. Creador de una doctrina política Siendo estudiante de la Universidad Mayor de San Marcos, Haya de la Torre inició sus actividades políticas, inspiradas fundamentalmente en atender a las demandas de los trabajadores y campesinos. Su oposición a la dictadura de Augusto B. Leguía lo llevó a prisión en la isla El Frontón, de donde salió exiliado a México tras una huelga de hambre. El destierro duró siete años, de 1923 a 1930. Durante su estancia en México fundó, en 1924, el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), un partido de ideología antiimperialista y anticapitalista que planteaba el frente único de trabajadores manuales e intelectuales, pero opuesto a la III Internacional de los Partidos Comunistas, los que tenían en la "revolución bolchevique" a su mejor referente y ante la cual les rendían tributo. Haya no aceptó tutelajes ni de Washington ni de Moscú. Tras el derrocamiento de Leguía, Haya de la Torre vino al Perú y fundó el 20 de setiembre de 1930 el Partido Aprista Peruano y con éste participó en las elecciones del año 1931. La efervescencia política aumentó y en medio de una serie de confusos sucesos, el APRA reclamó ante el Jurado de Elecciones que se había perpetrado en su contra un terrible fraude. El APRA protestó frente a la victoria del contrincante el general Luis M. Sánchez Cerro, lo que motivó una serie de escaramuzas en las calles de las ciudades que terminaron en la revolución de Trujillo, donde se estima seis mil apristas perdieron la vida, dándose además inicio a una persecución que llevaría a las cárceles a otros tantos seguidores de Víctor Raúl. Los problemas se agravaron cuando un joven militante aprista asesinó a Sánchez Cerro. Una vida sin tregua Comenzó así azarosamente una biografía -la de Víctor Raúl Haya de la Torre- llena de vicisitudes y un largo periodo de exilios, dolor y persecución, vulnerándose de este modo las libertades políticas en el Perú a lo largo del siglo XX. En 1936, Haya tuvo que exiliarse de nuevo al ser anuladas las elecciones en las que había triunfado el candidato apoyado por el APRA. Luego se vivió un paréntesis democrático de 1945 a 1948, año en el que el general Manuel A. Odría dio un golpe militar y pone nuevamente fuera de la ley a los apristas y Haya de la Torre se vio obligado a refugiarse en la embajada de Colombia, ubicada en la hoy avenida Arequipa (distrito de San Isidro). Cinco años estuvo en esa delegación diplomática, llegando su caso hasta la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya (Holanda), de donde partió nuevamente al destierro. Viajó por América Latina y Europa. Conoció a muchos personajes de gran prestigio universal, quienes siempre pidieron por la vida de Haya y por el respeto a su derecho legítimo a la libertad de opinión y expresión. Pero los tiempos fueron cambiando y Haya de la Torre desplegó al mismo tiempo un viraje en algunas de sus ideas radicales, propias de la primigenia ideología aprista, mostrando así un criterio pragmático que lo acompañaría hasta su avanzada existencia en la década de los setenta. La Asamblea Constituyente de 1978Diez años después del golpe militar del general Juan Velasco Alvarado (3 de octubre de 1968), los ciudadanos del Perú acudieron el 4 de junio de 1978 a las urnas para elegir a los representantes de la Asamblea Constituyente, proceso electoral éste en el que resultó victorioso Haya de la Torre y su partido (APRA). Pero este partido sólo alcanzó la primera mayoría, por lo que, llegado el momento de elegir a quién debía presidir esa magna asamblea, Haya recibió el apoyo de Luis Bedoya Reyes y del Partido Popular Cristiano, con lo cual se convirtió en el presidente de la representación nacional que tenía el especial encargo de darle al país una nueva Constitución Política que preparara el camino de la transferencia del poder a los civiles mediante las elecciones generales que se programaron para el 18 de mayo de 1980. Cabe recordar que Víctor Raúl, quien nunca había ocupado cargo alguno rentado por el Estado, no quiso cobrar el sueldo al que tenía derecho como presidente de la Asamblea Constituyente, pero ante la insistencia de los administradores y contadores de la burocracia de entonces, aceptó recibir a manera de constancia sólo S/. 1 al mes, llegando a cobrar al cabo de un año apenas S/. 12 por su elevada labor. Este hecho sin duda habla de por sí de la grandeza personal, moral y del desprendimiento de este insigne peruano. Lamentablemente su salud se quebrantó y, tal como nos narró Óscar Altamirano Cordero, ciudadano que hoy administra y cuida la Quinta Villa Mercedes, ubicada en el distrito de Ate-Vitarte (km. 9 de la Carretera Central), "la verdad es que cuando Haya de la Torre estuvo preso se contagió de tuberculosis, enfermedad que fue mal curada por lo que décadas después mostraría sus secuelas en el cuerpo del fundador del APRA. Los pulmones de Haya estaban muy débiles, mellando su fuerza poco a poco, necesitando así oxígeno y permanente asistencia médica". Pese a ello, Víctor Raúl -en su lecho de dolor en las afueras de Lima- firmó el 12 de julio de 1979 la nueva Carta Fundamental de la República. La misma que sería reformulada y modificada hasta la aparición de la Constitución Política de 1993, fruto del llamado Congreso Constituyente Democrático en tiempos del fujimorismo. Biografía ejemplar Haya de la Torre fue un luchador social desde sus más tempranos años juveniles. Su amor por el país, por la cultura y las letras lo llevaron a ser un colaborador prolífico de revistas extranjeras, un excelente orador, quizá el mejor en toda la historia republicana, y autor de decenas de libros. Pero la más grande de sus obras fue un colectivo político llamado APRA, el que para muchos, después de la muerte de su creador, ha dejado atrás viejos ideales para convertirse actualmente en un movimiento partidario nada especial y con una militancia cansada, o mejor dicho más que nada desatendida por quienes manejan los destinos del partido fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre. Aún así, por encima de lo que ocurra en el APRA, su vida ha trascendido esta contingencia para ser un faro con luz propia para quienes buscan inspiración a la hora de repensar el Perú. Se han cumplido treinta años de la muerte física de Haya de la Torre, pero los pasajes de su existencia se alzan como un verdadero paradigma de peruanidad. RAFAEL ROMERO Contacto con Perú Hoy USA Redacción e-mail: juarosinc@yahoo.com / Phone: 305-375-6875 Editor e-mail: jreyes24@bellsouth.net / Phone: 305- 310-3149


Añadir Comentario

No hay comentarios todavía. Sea el primero!
Notifiqueme de seguimiento de los comentarios?
Nombre:
Comentario:
Verificación de la imagen
Para enviar comentarios, escriba la palabra que se muestra en la imagen.