Así es el próximo presidente de EEUU
Mon, January 19, 2009 at 12:57 am
Si la historia del próximo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se viera como una pintura, encontraríamos las mismas pinceladas que dibujan las vidas de miles de inmigrantes que han llegado a ese país: la mezcla racial y cultural, y un sueño.
Sin embargo, hay un trazo que hace su historia única: será el primer mandatario negro en la historia de Estados Unidos.
Al seguir el rastro del presidente electo de 47 años, hay que atravesar tres continentes y aunque su padre y su padrastro eran musulmanes, el líder demócrata se declara cristiano.
Su padre, también llamado Barack Obama, nació y creció en Kenia, donde trabajó en la cría de ganado. Tras conseguir una beca para estudiar en la Universidad de Hawai, abandonó la nación africana.
En Hawai conoció a Ann Duham, una joven estudiante oriunda de Kansas, quien se convertiría -el 4 de agosto de 1961- en la madre del hoy presidente electo de Estados Unidos.
Cuando Obama nació, el matrimonio interracial estaba prohibido en varios estados de EE.UU.
La pareja se divorció en 1964. El padre regresó a Kenia y trabajó como economista del gobierno. La madre se casó con un indonesio y, junto al pequeño Barack, se mudaron a Yakarta.
Leyes
Cuando tenía 10 años de edad, Obama retornó a la casa de sus abuelos en Hawai. En 1985 se trasladó a Chicago, donde formó parte de grupos comunitarios con el objetivo -como lo explica su biografía oficial- de luchar por una mejora de las condiciones de vida de los habitantes de esa localidad.
En 1991, se graduó de abogado en la Universidad de Harvard y fue el primer afroamericano en dirigir la Harvard Law Review, una prestigiosa publicación académica.
Sus ambiciones políticas se materializaron cuando consiguió un curul en el senado estatal de Illinois, en 1996.
Ocho años después, tras ser electo para integrar el Senado estadounidense, el nombre de Barack Obama comenzó a retumbar.
Un salto
Un discurso, pronunciado en la Convención Demócrata de 2004, fue el trampolín para que el senador obtuviera fama no sólo en Estados Unidos, sino en el ámbito internacional.
"Con trabajo duro y perseverancia, mi padre consiguió una beca para estudiar en un lugar mágico: Estados Unidos, que se levantaba como un faro para tantos que habían venido antes en busca de libertad y oportunidades", dijo Obama.
¿Hasta dónde podría llegar Obama? Esa era la pregunta que muchos se hacían, no sólo en su país, sino entre los seguidores de la trama política estadounidense en el exterior.
El 10 de febrero de 2007, el legislador demócrata respondió esa pregunta cuando lanzó su candidatura a la Casa Blanca.
El hombre
Pese a convertirse en un fenómeno mediático en su país, el camino de Obama no estaba despejado del todo.
En la ruta hacia Washington estaba el obstáculo de la senadora Hillary Clinton, a quien derrotó en una reñida contienda en las primarias.
Para muchos analistas, la esposa de Barack Obama fue una de las claves de su triunfo. Carismática y con dominio de la escena pública, Michelle pareció conquistar el voto femenino
para su compañero.
"Barack y yo, como pareja, amigos y amantes, nos complementamos en muchos sentidos. Lo que más me gusta es tener a Barack a mi lado y viceversa, ya sea ver cómo me regala una sonrisa, cómo cautiva a su público o cómo habla a mayores de edad en una residencia", dijo en una entrevista a la revista Ebony.
Junto a sus dos hijas, los Obama se han convertido en una constante en los medios de comunicación estadounidenses.
Según algunos expertos, Obama logró conquistar una importante cantidad de republicanos desilusionados.
Para muchos conservadores, el demócrata encarna las características que -según ellos- su partido parece haber perdido: pragmatismo y eficiencia, sin dejar de lado los valores familiares y la promesa de liberar a Estados Unidos de lo que algunos llaman sus "fantasmas raciales".
Exterior
Férreo crítico de la invasión a Irak, Obama es elogiado por su visión liberal y su acercamiento reflexivo a los temas de la agenda internacional.
Sin embargo, fue precisamente su inexperiencia en la política exterior lo que apuntaron sus críticos durante su campaña electoral.
Quizás esa fue la razón que motivó Obama a escoger como vicepresidente a Joe Biden, uno de los políticos más experimentados en asuntos exteriores de Washington.
Cuestionado por su apertura al diálogo con el gobierno de Irán, al que tanto se opuso el presidente saliente, George W. Bush, Obama se apoderó de la palabra "cambio" para atraer a los electores estadounidenses y a públicos de otros países.
De hecho, un sondeo realizado por el Servicio Mundial de la BBC reflejó que, en los 22 países donde llevó a cabo la encuesta, preferían al candidato demócrata como presidente de Estados Unidos en lugar de su rival republicano John McCain.
Obama recibió una opinión favorable por un margen de cuatro a uno de las 22.500 personas encuestadas.
Ahora, lo mayoría de lo estadounidenses han demostrado estar de acuerdo con esa opinión.
Carta abierta de Obama a sus hijas: "Son la razón por la que quise ser Presidente"
Antes de asumir como presidente de Estados Unidos, Barack Obama redactó una carta para sus hijas en la cual explica el amor que siente hacia ellas y la razón que lo llevó a convertirse en presidente.
Queridas Malia y Sasha:
Sé que se han divertido mucho estos últimos dos años de campaña, yendo a picnics, desfiles y ferias estatales, comiendo todo tipo de comida basura que seguramente ni su madre ni yo les hubiéramos dejado comer. Pero también sé que no ha sido siempre fácil para ustedes y para Mamá, y que pese a lo entusiasmadas que están sobre su nuevo perrito, eso no compensa todo el tiempo que hemos estado separados. Sé cuánto me he perdido en estos últimos dos años y hoy quiero explicarles un poco más por qué decidí llevar a nuestra familia en esta travesía.
Cuando era joven, pensé que la vida se trataba fundamentalmente de mí, de cómo me enfrentaría al mundo, sería exitoso y lograría las cosas que quería. Pero después las dos llegaron a mi vida con toda su curiosidad y magia y esas sonrisas que siempre logran llenar mi corazón y alegrar mi día. Y de repente, todos los grandes planes que tenía para mí ya no parecían tan importantes. Pronto descubrí que los grandes momentos de gozo en mi vida era el gozo que veo en ustedes. Y me di cuenta de que mi propia vida no tendría mucho valor a menos que fuera capaz de asegurar que tuvieran oportunidad de ser felices y sentirse plenas. Al final, niñas, es ese el motivo por el que decidí ser presidente, por lo que quiero para ustedes y para cada niño en este país.
Quiero que todos nuestros niños acudan a escuelas donde desarrollen su potencial, escuelas que sean un reto, los inspiren y generen en ellos una capacidad de maravillarse del mundo que tienen a su alrededor. Quiero que tengan la oportunidad de ir a la universidad, aunque sus padres no sean ricos. Y quiero que accedan a buenos trabajos, trabajos que paguen bien y les den beneficios como atención médica, trabajos que les dejen tiempo suficiente para estar con sus propios hijos y retirarse con dignidad.
Quiero que podamos sobrepasar las fronteras del descubrimiento para que puedan conocer nuevas tecnologías e inventos que mejoren sus vidas y hagan de este planeta un lugar más limpio y seguro. Y quiero que podamos sobrepasar nuestras propias fronteras para que lleguemos más allá de la división de raza y territorio, género y religión que nos evita ver lo mejor de cada uno.
A veces tenemos que mandar a nuestros jóvenes, hombres y mujeres, a guerras y otras situaciones peligrosas para proteger nuestro país, pero cuando lo hacemos, quiero estar seguro que sea sólo por muy buenas razones, que hagamos todo lo posible por arreglar nuestras diferencias con otros de manera pacífica, y que hagamos todo lo posible por mantener a todos nuestros compatriotas seguros. Y quiero que cada niño entienda que las bendiciones por las que estos aguerridos americanos luchan no son gratuitas, que con el gran privilegio de ser un ciudadano de este país vienen grandes responsabilidades.
Esa fue la lección que su abuela intentó enseñarme cuando yo tenía su edad, leyéndome textos de la Declaración de Independencia y hablándome de los hombres y mujeres que marchaban por la igualdad, porque creían que esas palabras que se habían escrito en papel hace dos siglos significaban algo.
Ella me ayudó a entender que América es grande, no sólo porque es perfecta, sino porque siempre puede ser mejor, y que el trabajo no acabado para perfeccionar nuestra unión recae en cada uno de nosotros. Es una carga que pasamos a nuestros hijos, y a la que nos acercamos con cada generación, cada vez más cerca de lo que sabemos que América debe ser.
Espero que ambas retomen esa responsabilidad, corrigiendo los errores que vean y trabajando para dar a otros las oportunidades que ustedes han tenido. No sólo porque tienen obligación de dar algo a cambio al país que tanto ha dado a su familia, sino porque tienen esa obligación con ustedes mismas. Porque es sólo cuando dirigen sus esfuerzos hacia algo más grande cuando descubrirán su verdadero potencial.
Estas son las cosas que quiero para ustedes, crecer en un mundo que no ponga límite a sus sueños y metas, y que crezcan como mujeres compasivas y comprometidas que ayudarán a construir el mundo. Y quiero que cada niño tenga las mismas oportunidades de aprender y soñar y crecer que ustedes niñas, han tenido. Por eso he decidido emprender esta aventura con mi familia.
Estoy tan orgulloso de ustedes. Las quiero más de lo que pueden imaginar. Y doy gracias cada día por su paciencia, porte, gentileza y humor mientras nos preparamos para iniciar esta vida juntos en la Casa Blanca.
Los quiere
Papá
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