Balance de una tragedia, 30 días de angustia, tensa espera, pero también de solidaridad
Tue, September 18, 2007 at 8:14 pm
Un sismo ocurrido el 15 Agosto, remeció las bases y las estructuras de medio país, pero también del propio Estado que ha demostrado no estar preparado, y nunca lo estuvo, ni tuvo el sentido previsor para enfrentar catástrofes, por lo que le obligó a repensar un nuevo esquema de su actuación futura. Han pasado rápidamente treinta días que sentimos el dolor de una tragedia, los muertos todavía están frescos, y el dolor de las familias de no tener a los suyos y mirar la otrora casa, ahora convertida en polvo y escombro, no ha cedido a la esperanza y la buena nueva. Que bien que el Congreso haya cumplido con dotar de las herramientas legales para darle celeridad a la angustia y el dolor. Se han retirado el 30% de desmonte y no se ha perdido el sentido de la vida, como tampoco se espetó al olvido a las familias afectadas. El gobierno a través del programa Construyendo Perú, logró involucrar y emplear a 12 mil ciudadanas, de entre los afectados, para que sean los precursores de su propia reconstrucción, comenzando por sus propias viviendas luego a favor de la manzana, y con una remuneración que le permite agenciarse de un ingreso temporal para sostener la familia.
El primer Balance de la tragedia ocurrida el 15 de Agosto pasa por tener claramente definida la cifra de muertos y heridos que enlutaron la región. A la fecha solamente el 30% de los escombros han sido retirados, esto nos da una idea de la magnitud de la catástrofe pero sobre todo la imposibilidad de tener a la mano una cifra exacta de muertos.
La gente percibe que la reconstrucción se ha quedado en la etapa de la planificación. Falta un adecuado trabajo de sensibilización a la población para que entienda cuál es el alcance y los verdaderos propósitos de la reconstrucción. La desorientación de un numeroso sector de la población es evidente. La maquinaria pesada de las empresas privadas que brindaban ayuda se han retirado, ahora hay recursos del Estado para cumplir la misma tarea, pero falta mejorar la gestión para que sea más efectiva. La pesada burocracia regional ahorca la reacción responsable y debidamente organizada, convirtiéndola en lenta y quejumbrosa. El malestar de la ciudadanía damnificada es notoria.
No me parece lo más adecuado, el hecho de haber entregado los 18 millones de soles al gobierno regional para contratar la maquinarias y retirar los escombros, porque pasamos del centralismo limeño al centralismo Iqueño, era una mejor decisión dejar estos recursos, proporcionalmente al daño sufrido, en manos de cada Alcalde provincial para que sean ellos, en forma simultánea, quienes contraten la maquinaria y limpien los escombros. El Presidente regional no ha creído conveniente que así sea. Hizo acción de Estado y logró que se centralice estas decisiones en manos del Gobierno regional, ojalá el destino de dichos recursos sean administrados en forma óptima y con elevados niveles de responsabilidad y contenido ético, por que se trata de respetar la memoria de nuestros muertos.
Se acaba el primer mes de la catástrofe, más no así la enorme cantidad de donaciones no repartidas en los terminales de José de San Martín, de la Marina y la FAP, es urgente se dé una explicación al mecanismo utilizado para repartirlas, el tiempo de permanencia en los almacenes juegan a favor del deterioro de algunos víveres y resulta sumamente preocupante la evidencia de que algunas donaciones internacionales no se ha repartido. Preocupa sobre manera el caso de ESSALUD, quien a través del SIS, (Sistema Integrado del Seguro), hizo la compra de carpas multifuncionales y las entregó para que sean repartidas, sin embargo funcionarios de esa institución han visitado diversos viviendas y provincias y no han encontrado esas carpas a pesar de la urgencia con que se requiere en diversas localices del desastre.
A un mes del terremoto me parece pertinente exigir el estado de gestión de las donaciones, un balance necesario de qué se ha donado, cuánto se ha donado y cuánto se ha distribuido, y por su puesto tiene que haber una respuesta del por qué no se distribuye el resto de la donación. Pero, debe también investigarse el posible envío de Ayuda a los departamentos de Tacna y Moquegua y qué razones han motivo tales decisiones.
No hay reconstrucción si no se toma en cuenta la situación del agro en las regiones afectadas. Preocupa especialmente las bocatomas y causes de todos los sistemas de riego en los ríos de Chincha, Pisco, Ica, que han colapsado. Cinco millones de soles para su reconstrucción han sido anunciados, y los responsables deberán saber que si en quince días no se inicia trabajo alguno para reparar el daño sufrido, sobre todo, en el Valle de Ica, no se podrá regar con las aguas de Choclococha. Son 16,000 hectáreas de tierras cultivables que corresponde a las familias de usuarios de la Achirana en Ica, de igual forma en Pisco, cabeza de Toro, Chincha. Es dable señalar que los anuncios que se hacen deben ir acompañados de la respectiva ejecución, para no generar ilusorias expectativas.
Un balance adicional que sí merece deplorar es la presencia de gente irresponsable que pretende convertir a los afectados, principiante niños, en mendicantes, hecho que amerita la actuación inmediata de INABIF y del Ministerio de la Mujer para terminar con la Mendicidad, implementado Comedores, Wawahuasis e incorporándolos a programas de mejora alimentaría, por que si queremos hacer justicia, tenemos que comenzar por los niños, y en todo orden de priorización ellos son los primeros
EDGAR NUÑEZ ROMAN, Congresista del Perú
Lima, Septiembre de 2007
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