Campesinas exportan chullos a Austria
Sat, April 12, 2008 at 8:39 pm
Lima. - El oro de los andes, vale decir, la fibra de alpaca y el talento de cuarenta mujeres rurales que viven en el distrito de Callalli, ubicado a 3,800 metros sobre el nivel del mar en Chivay, Arequipa, permiten que los chullos y gorros peruanos en base a esta fina lana formen parte de la vestimenta de los jugadores del Club Nacional de Sky de Austria.
El inicio de las exportaciones de estos productos hacia Europa ha sido posible gracias al empeño y a los diseños netamente peruanos que han nacido de la imaginación de las campesinas del ande arequipeño.
Sin embargo, esto no hubiera sido posible si es que estas mujeres, que llevan en la sangre la herencia de ser "collaguas tejedoras", no hubieran recibido la capacitación técnica de expertos contratados por el programa estatal Sierra Exportadora, que busca potenciar el talento de las personas que viven en zonas rurales de extrema pobreza.
Para poner en marcha este programa y ante la necesidad de lograr un apoyo tecnológico y asesoría legal, el alcalde de Callalli, Maximiano Huayta, se puso en contacto con el presidente ejecutivo de Sierra Exportadora, Gastón Benza Pflucker, y de esa manera se logró concadenar el conocimiento ancestral con las necesidades del mercado.
De esta manera se logra fortalecer la economía familiar, se recupera la autoestima en las mujeres y se deja de lado la postergación.
Han pasado seis meses y los resultados son sorprendentes: se ha logrado instalar el maquicentro Callalli con 7 máquinas industriales manuales, que es el único proyecto piloto que se desarrolla en la sierra sureña del Perú. Cuentan, además, con el apoyo de la empresa privada Incalpaca TPX, entidad que se encarga de comprar parte de la producción de los campesinos, quienes deben cumplir rigurosamente con el control de calidad de las prendas.
Para ello han aprendido técnicas de "operación", es decir, si el tejido tiene imperfecciones corrigen el defecto como si se tratara de una intervención laparoscópica. "Es decir, abren un pequeño orificio y subsanan el error, sin que quede rastro de este proceso", indicó Silveria Taco Valerio (53), quien teje como si fuera una araña. Coge cuatro palitos de tejer y con movimientos muy rápidos logra confeccionar los productos requeridos.
Pero el proceso para que las mujeres de campo se adapten al trabajo no ha sido fácil, pues preferían quedarse en casa a cuidar a los niños que ir al maquicentro a trabajar.
Pero, poco a poco, las ganancias y el entusiasmo de sus amigas las terminó por convencer y hoy asisten puntualmente a sus clases, tejen y ganan un dinero que les permite ayudar a la manutención de la familia.
El acabado y la calidad de las prendas es indiscutible y por ello los pedidos ya han llegado. Deben entregar mil 600 prendas de alpaca, entre chullos, que son gorros con orejas conocidos en el extranjero como "Perú Inca"; y gorritos simples que son denominados "Perú". Este pedido es para un empresario textil de Austria y mil 500 chompas, chalinas, calcetines, bolsos, sombreros y guantes de fibra de alpaca para Incalpaca TPX.
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