Chavín de Huantar, luces en la oscuridad(EFE)

Llegar hasta ese punto no es fácil, pues hay que viajar más de cuatro horas por una tortuosa carretera desde la ciudad de Huaraz, capital de la región andina de Áncash, y pernoctar en el pueblo de Chavín antes de emprender la vuelta.

Durante la ceremonia en la plaza mayor, los trabajadores del complejo arqueológico se disfrazan con máscaras y trajes típicos para recrear las danzas del jaguar y de las aves ("wiscur danza"), así como los sonidos de los ancestrales pututos, unas conchas de caracol marino que sirven de trompetas.

El guía Esteban Rivas, que encarna la figura de sacerdote bajo una máscara de felino que lo convierte en un ser sobrenatural, protagoniza una ceremonia de pago a la madre tierra o "pachamama". "Me siento poderoso", confiesa.

Chavín de Huantar, luces en la oscuridad(EFE)

Los focos eléctricos sustituyen a los espejos de antracita que se utilizaban hace 3.000 años para proyectar luz, mientras un rugido de jaguar sale de las entrañas de este antiguo centro de peregrinación para