A fines de septiembre del 2004, después de que Chile rechazara la segunda nota diplomática de Perú demandando negociar la delimitación marítima en la frontera norte, un enviado especial de la Dirección de Fronteras y Límites llegó a La Paz para exponer privadamente, ante los expertos de la Cancillería entonces encabezada por Luis Ignacio Siles, los antecedentes y las consecuencias de la pretensión peruana. La principal: el bloqueo de cualquier posibilidad de avanzar en una salida al mar a través de un corredor continuo. Por eso, esta semana, cuando finalmente el gobierno peruano presentó su demanda en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la reacción dominante entre los altos funcionarios del gobierno de Evo Morales se resumía en dos palabras: Nos jodieron. Desde la reservada visita del 2004, la Cancillería chilena no ha cesado de mantener detalladamente informado al gobierno de Bolivia, así como también a los de Ecuador y Brasil, todos los cuales tienen fronteras con Perú. En los días pasados, el canciller David Choquehuanca ha mantenido línea abierta con Santiago y su cautelosa reacción a la demanda, sosteniendo que ella no tiene por qué afectar la agenda de Bolivia con Chile, refleja bien la calidad de su información. En la diplomacia chilena estiman que el objetivo principal de Perú es impedir cualquier jugada que signifique interrumpir su frontera con Chile. De ese propósito, sostenido desde el fin de la Guerra del Pacífico, nace la doctrina del "conflicto permanente" en la frontera con Chile, que en los polos nacionalistas y militaristas -nada menores en Perú- expresa la voluntad de mantener la reivindicación sobre las "provincias cautivas" del sur. Por eso los especialistas prestaron especial atención a que el Presidente Alan García, en la triunfal entrada que escenificó el jueves en el Palacio Miraflores, usara la expresión "reivindicación", que va un paso más allá de la que hasta ahora habían empleado los principales articuladores del caso: "Delimitación equitativa". EXITO DE GARCÍA García se ha anotado uno de sus mayores éxitos internos. La presentación en La Haya recibió el respaldo unánime de los partidos peruanos, incluyendo al fujimorismo, cuyo jefe político se mostró siempre escéptico de la tesis de la delimitación pendiente y mantuvo una relación privilegiada con Chile. El principio de las "cuerdas separadas" -conflicto por un lado, acuerdos tales como el TLC por el otro- que ha sostenido García se expresará, según se cree en La Moneda, en la Cumbre de Trinidad y Tobago, en abril próximo, donde buscará reunirse con la Presidenta Michelle Bachelet para ejercitar la "cuerda dos". Para entonces, el gobierno chileno estará en medio de la decisión de si pedir o no la incompetencia de La Haya (tiene 90 días para hacerlo), con lo cual no podrá pronunciarse sobre el caso. De paso, García ha puesto una fuerte contención a sus adversarios internos, los ultranacionalistas de Ollanta Humala y del general retirado Edwin Donayre, quienes no han tenido más alternativa que plantear que Chile desconocería el fallo en caso de perder en La Haya. Pero esa idea suscita también la contraria: ¿Qué pasaría en Perú si la demanda fracasa? Una cosa es altamente probable: García ya no estará en el gobierno. Su mandato termina el 2011, fecha en la que, según los especialistas, el pleito estaría aún abierto en la CIJ. No será problema suyo. UNA DEMANDA EFICIENTE Aun sin conocer en detalle la demanda, los diplomáticos chilenos admiten que Perú ha construido eficientemente su caso, que ha sido consistente en perseguirlo y se ha apegado a los plazos, normas y procedimientos del derecho internacional. Se trata de un caso que tiene casi 31 años, cuyo origen está en el punto más alto de las relaciones entre Chile y Bolivia: las negociaciones de 1975, entre los generales Augusto Pinochet y Hugo Bánzer, que culminaron en el "abrazo de Charaña" y estuvieron a punto de derivar en un corredor soberano para Bolivia entre el sur de Perú y el norte de Chile. Como el Tratado de 1929 establece que Perú debe ser oído en cualquier acto que afecte los límites de la pos-guerra, la operación fue desbaratada por Lima. Fue la primera vez que Torre Tagle tuvo que mostrarse como obstáculo para una salida al mar continua de Bolivia. Desde ahí ha tenido el buen cuidado de que sus diferendos con Chile parezcan independientes de la situación boliviana. Pero la Cancillería chilena ha tenido que convertir en una máxima operativa la amarga constatación del 75: que sólo se puede estar bien con Perú cuando se está mal con Bolivia, y viceversa. En 1977, cuando se quiso revivir Charaña, la diplomacia peruana levantó la propuesta de la "soberanía compartida" sobre un corredor desde Bolivia hasta Arica. Pero ese mismo año, como ha recordado el más agudo peruanólogo, José Rodríguez Elizondo, el almirante Guillermo Faura publicó el primer libro que planteó las ideas de la inexistencia de un tratado específico de límite marítimo (señalando que los de 1952 y 1954 eran sólo pesqueros) y de la inequidad de un límite establecido sobre un paralelo que impide ejercer su soberanía de 200 millas a todo el sur peruano. Mientras las relaciones entre Chile y Bolivia se deterioraban, Perú mantuvo su reclamo en un tono bajo. Pero no lo abandonó. Y un hombre se puso a la cabeza: el ex embajador en Chile y canciller en el primer gobierno de García, Allan Wagner, que en 1986 ordenó a su embajador en Santiago volver a presentar el reclamo del límite marítimo al canciller de Pinochet, Jaime del Valle. Wagner es hoy el agente oficial de Perú en la demanda ante La Haya. El siguiente punto de deterioro fue en 1999, pese a que ese año, Chile y Perú firmaron el acuerdo que terminaba los "asuntos pendientes" del Tratado de 1929. Ocurrió que los presidentes de Chile y Bolivia, Eduardo Frei y Bánzer, se reunieron en Portugal y establecieron la "agenda sin exclusiones" que repuso la cuestión de la salida al mar. La diplomacia peruana respondió después con la primera nota diplomática que planteó la necesidad de definir el límite marítimo. La segunda fue la del 2004, encabezada por el entonces canciller Manuel Rodríguez Cuadros, quien propuso debatir el tema a la ministra Soledad Alvear. Pero no tuvo gran éxito en el gabinete de Toledo, donde se enfrentaba con el primer ministro Pedro Pablo Kuczynski. En la diplomacia regional se recuerda el áspero diálogo de ambos frente al Presidente, cuando se planteó la idea de vender parte del gas de Camisea a Chile: -Ya no se le puede seguir entregando cosas a los chilenos, Presidente -dijo Rodríguez Cuadros-. ¡No les vendamos nada más! -No seas imbécil -repuso Kuczynski- ¡Si ya le vendes y le compras más de 1.200 millones de dólares! A pesar de todo, Rodríguez consiguió que su sucesor en Torre Tagle y el propio Toledo siguieran con el reclamo y dieran los primeros pasos de lo que hoy es la demanda de La Haya. EL FACTOR ECUADOR Después de rechazar la propuesta del 2004, Chile se anotó una importante victoria cuando el canciller Ignacio Walker suscribió con su par de Ecuador, Patricio Zuquilanda, una declaración ratificando la vigencia de los tratados marítimos de 1952 y 1954, suscritos de forma trilateral con Perú. Lima reaccionó con enojo privado, consciente de que la aplicación de una línea paralela en su límite marítimo norte, igual a la que tiene en el sur, y ambas fijadas por los mismos acuerdos, no fortalecería su reclamo. Hoy, las opiniones de los expertos chilenos están divididas. Algunos creen que Ecuador respaldará con certeza la posición chilena; otros creen que el Presidente Rafael Correa evitará intervenir en otro diferendo con Perú, a pesar de que sus diplomáticos sean proclives a ello. Correa, dicen los conocedores, no se fía mucho de su diplomacia profesional -la considera pro-estadounidense- y prefiere concentrarse en los problemas que ha tenido con Colombia. Hace unos días en Santiago se creía que Ecuador sería uno de los pivotes de la estrategia de defensa chilena en La Haya. Hoy no es más que uno de los muchos factores en juego, aunque parece claro que el gobierno de Quito tendrá que entrar en el baile a través de los tratados trilaterales. Con todo, los diplomáticos chilenos se interrogan sobre las expectativas reales de Torre Tagle. Muchos de ellos creen que sólo espera una victoria parcial, incluso con negociación secreta de por medio, que concluya en una bisectriz pequeña sobre el océano y en un desplazamiento (de algo más de mil metros) del "punto de la Concordia"; y algunos piensan que sólo espera ganar esto último: un trozo de tierra, poco significativo para Chile. Pero que tendría, otra vez, al mismo perdedor secreto: Bolivia. LOS AÑOS MÁS DIFÍCILES Bachelet definiría ayer un cronograma para congregar a partidos y sectores sociales en una estrategia común para enfrentar el caso. Chile parte con una desventaja, según los especialistas: la falta de una figura dedicada enteramente a la demanda. Mientras Wagner completa casi 20 años trabajando en el tema y dos como agente oficial y dedicación exclusiva, Chile ha cambiado de interlocutores. Su agente es el vicecanciller Alberto van Klaveren, pero sus obligaciones en el ministerio no parecen compatibles con el litigio. No son pocos los que opinan que es el hombre adecuado para el caso. Pero no hay quién crea que pueda mantener en paralelo sus labores de la Cancillería. Cualquiera sea la cabeza de la defensa chilena, tendrá que serlo también durante el gobierno que siga. Si Torre Tagle pudo construir un buen caso, es en parte por la silenciosa continuidad de sus líderes influyentes. En otras palabras, Perú ha logrado que el 2009 y el 2010 se conviertan en los años más difíciles de la diplomacia chilena en el nuevo siglo. Por Ascanio Cavallo , latercera.com Contacto con Perú Hoy USA Redacción e-mail: juarosinc@yahoo.com / Phone: 305-375-6875 Editor e-mail: jreyes24@bellsouth.net / Phone: 305- 310-3149


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02:27 PM   10/18/2010
tomas hernandez cabada dijo...
Interesdante en el aspecto de la diplomacia peruana,esperamos que no se siga regalando nuestra soberania,es increible como nos han despadazado los euroamericanos,las cosas que queden zanjadas de manera justa e inapelable,paises que hay que mirarlos con desconfianza son chile y argentina,desgarciadamente es asi.