¿DONDE ESTAN?
Thu, August 23, 2007 at 1:22 pm
LIMA. - Ante el desastre en la costa sur del país, la reacción de todos los peruanos ha sido inmediata y se ha dirigido a socorrer a los afectados. El sentimiento, la emoción y la voluntad se han mezclado en una sola actitud: el Perú se ha levantado en pro de la solidaridad y la asistencia a aquellos que más lo necesitan.
Ahora bien, es oportuno puntualizar que este enorme despliegue de energía no se ha canalizado adecuada y racionalmente. Pese a ello, si bien han mejorado los mecanismos de ayuda, lo terrible es que todavía -desde Lima hasta Ica- en muchos lugares esta canalización continúa torpe. La distribución de víveres, frazadas, carpas, etc., no llega a otros lugares que también lo necesitan. Es correcto que se priorice los centros más poblados pero está muy mal que se desatiendan zonas que igualmente han sufrido los embates de la naturaleza, pues al no llegar ésta a tiempo se produce más desesperación en quienes hasta ahora no ven la presencia del Estado para prestarles auxilio.
Necesitamos implementar una distribución justa y sistemática. Reconozcamos que en las primeras 72 horas el Gobierno era imposible que tomara las previsiones que la catástrofe exigía ante la magnitud del daño. Es más, tras el sismo no sólo se produjeron saqueos, vandalismo y pillaje sino que cientos de presos de alta peligrosidad fugaron de la cárcel de Tambo de Mora. Nada de ello era previsible. Sin embargo, en buena medida gracias a la prensa el Gobierno envió más efectivos a lo largo y ancho de Cañete, Chincha, Pisco y Paracas para imponer el orden.
Está bien, asimismo, que el Ejecutivo haya autorizado en tiempo récord un crédito suplementario de S/. 100 millones para la reconstrucción de la zona afectada, entre la que deben agregarse algunas propiedades de Lima (Rímac, La Victoria, Cercado y Ventanilla). No obstante es tiempo de obligar a los presidentes regionales, alcaldes y regidores a que actúen. A fin de cuentas son ellos los que supuestamente conocen los lugares afectados en sus circunscripciones. En ese orden de ideas, el país se pregunta ¿Dónde están estas autoridades? ¿Qué fue de los comités de defensa civil que ellos deben integrar? ¿Y el liderazgo que se supone necesitan cumplir en casos de desastres? Por definición estos comités son "las células básicas y operativas del Sistema Nacional de Defensa Civil, desde donde genera y propaga el accionar de la Defensa Civil a nivel nacional. Tiene carácter permanente, por lo tanto, su funcionamiento es continuo, distinguiéndose dos etapas, en la Prevención y en la Atención de Desastres".
Sin embargo, los presidentes regionales y alcaldes provinciales, como miembros de estas células -que se supone organizadas y preparadas con antelación- no han asumido su liderazgo. Hasta ahora sólo se dedican a hacer ver al Gobierno Central que no atiende a los centros poblados arruinados por el terremoto. Ha tenido que ser la población y la prensa los que exijan más vehículos para distribuir la ayuda, más patrulleros y efectivos policiales para garantizar la seguridad palmo a palmo. Es hora que las autoridades locales saquen la cara por todos los afectados, sin excepción. Es lo que les corresponde. Y no estar escondidas y trasladándole la responsabilidad al Gobierno Central que, de por sí, viene ejecutando hasta ahora una labor de liderazgo impecable.
Expreso
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