El arduo camino para el mes morado
Wed, October 3, 2007 at 12:27 am
Lima. - Los preparativos para la procesión más concurrida del país empiezan en abril, con los primeros ensayos de las cantoras, la preparación de los cargadores y la confección de las andas y velas....
Una atmósfera de los años 60 envuelve la oficina de la tercera cuadrilla de la Hermandad del Señor de los Milagros, ubicada en el jirón Chancay, en el Cercado de Lima. Sumergido en su chalina color camello y sus gruesos anteojos, Armando Bravo descansa junto con otros hermanos cargadores en un amplio sillón forrado con telas floreadas. A sus 79 años, este moreno no mdeja de agradecer al Cristo de Pachacamilla y se prepara para levantar los 50 kilos que le corresponde a cada cargador de las sagradas andas del Señor de los Milagros.
En total, toda esa estructura pesa más de tonelada y media y es cargada por 36 hombros morenos, zambos, blancos y mestizos en cadencioso y orquestado paso
hasta completar los 80 metros de recorrido. A los más jóvenes les puede parecer una eternidad los 15 minutos que pasan en ello, pero no por el cansancio: la fe que ponen en sus oraciones y la emoción de los cientos de rostros que tiene aquel tumulto morado les da la
fuerza necesaria. Una campanilla es la indicación para bajar el anda ante los ojos de los fieles y para que otros 36 cargadores tomen la posta y continúen el recorrido tal y como viene sucediendo desde 1766.
Como parte de los preparativos de la festividad del Cristo de Pachacamilla, los 4.300 cargadores de la Hermandad del Señor de los Milagros han debido pasar por la prueba del 'cartabonial', un aparato de madera que simula en peso y apariencia el brazo del anda que deberán llevar. Aquí se les mide, no de los pies a la cabeza, sino de los pies al hombro y se comprueba la resistencia del futuro cargador.
El mayordomo general, José Soto, nos cuenta que en abril se inicia la preparación espiritual y física. Con su gruesa y ronca voz, la hermana Matilde Casas Joya nos dice que su grupo de 244 cantoras también empieza los ensayos ese mes, al igual que las 320 sahumadoras, y en agosto ya se tiene todo listo para el inicio de la festividad.
Para esa fecha, las madres nazarenas carmelitas descalzas también hacen lo suyo. Ellas y el arquitecto José Vallarino se encargan, respectivamente, de colocar las joyas y ensamblar las 300 piezas que son desarmadas del anda y guardadas por separado el resto del año.
COSTUREROS Y ORFEBRES
Creyentes o no, ninguna persona puede dejar de asociar el mes de octubre con el hábito morado. En junio se inicia la compra y el diseño de las prendas, pues cada puesto instalado junto a la iglesia de Las Nazarenas debe tener un stock de entre 700 y 950 trajes para bebes, niños y adultos, que es lo que se vende en esta temporada tanto para los limeños como para las hermandades del extranjero. Javier Chumpitaz, uno de los cinco confeccionistas de la zona, lleva sus recuerdos 25 años atrás, cuando comenzó a vender sobre un plástico colocado en el suelo. Ahora no solo tiene su pequeño taller de costura, sino que también fabrica detentes y vende imágenes de yeso.
El traje completo --hábito, cordón, detente y mantilla o corbata-- puede costar de 40 a 60 soles. "Siete chicos me ayudan, pero yo dibujo y corto la tela", asegura Javier, quien tras tantos años de vestir a los fieles terminó convirtiéndose en cargador.
Filiberto Espinoza tiene 60 años y no sabe nada de hilos y agujas, pero su labor se luce silenciosa en estas celebraciones. Sus antepasados fueron aquellos carpinteros y orfebres que metieron mano en las reparaciones que se hicieron al anda original de 1920 a 1962. Hoy, en su pequeño taller del jirón Callao, se dibuja al óleo la santa imagen y se tallan los arcos y las ornamentas de bronce (bañados en plata u oro) que servirán para construir las andas que son sacadas en procesión en otras zonas de Lima. Son réplicas casi exactas que pueden medir 60 centímetros o dos metros de alto. Un meticuloso trabajo que puede tomar hasta 40 días.
Pero sin el fuego que acompaña las peticiones no estaría completo el cuadro de octubre. En las inmediaciones de la cuadra 5 del jirón Huancavelica hay casi 30 tiendas de artículos religiosos que ofrecen velas simples de un sol hasta enormes cirios repujados, pintados y decorados con botones de papel metálico que llegan a costar 90 soles. Esta labor es artesanal y se desarrolla en talleres del Cercado, San Juan de Lurigancho y Comas.
El primero de octubre a la medianoche se inicia el mes morado con una vigilia en la iglesia de Las Nazarenas, pero para los que viven de cerca la fiesta del Cristo de Pachacamilla, octubre se inicia en abril.
Eliz Salazar Vegaabeth
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