El mes de la Herencia Hispana es una ocasión sin igual para que los Estados Unidos reconozcan y exalten la influencia política, cultural, social y económica de los hispanos en todos los aspectos de la vida y desarrollo de la nación. Hoy día, cuando tanto se ha hablado en términos de polémica sobre la necesidad de nuevas leyes inmigratorias, es muy oportuna la celebración del mes de la Herencia Hispana, pues por medio de la misma proclamamos al mundo que los hispanos no somos una carga, sino un aporte sin el cual esta nación se sentiría debilitada y agobiada de problemas. La celebración de la hispanidad en Norteamérica fue inicialmente un proyecto que se extendería por una semana, aprobado por una resolución Conjunta del Congreso de los Estados Unidos el 17 de septiembre del año de 1968. Veinte años más tarde el presidente Ronald Reagan extendió el tiempo de la celebración a un mes completo, desde el 15 de septiembre al 15 de octubre, haciendo coincidir este período con las festividades independentistas de México, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Chile. De acuerdo con cifras dadas a conocer por el Departamento del Censo, del total de los 3,141 condados que existen en los Estados Unidos, actualmente 307 tienen una población hispana superior al 50% del total de habitantes de los mismos, en comparación con un total de 262 condados en el censo oficial del año 2000, y 183 en del año 1990. Es evidente el crecimiento continuo de la población hispana. Para llegar a esta conclusión basta con revisar las cifras dadas a conocer por las oficinas del Censo De acuerdo con los datos disponibles, que fueron compilados el primero de julio del año pasado, hay 44.6 millones de hispanos en los Estados Unidos, sin contar a los casi 4 millones de puertorriqueños que residen en el país. La población hispana proyectada por el Censo para el año 2050 será aproximadamente de 102.06 millones, lo que rebasaría el 24% de la población total del país; pero no se trata solamente de cantidad, sino de potencial socio económico. Según un estudio del Pew Hispanic Center, basado en datos de la Oficina del Censo, los inmigrantes hispanos, en el período de 10 años transcurridos entre el 1995 y el 2005, obtuvieron un señalado progreso salarial, de tal forma que una mayoría ha pasado de los escalafones más bajos a una clase media ajustada a la forma en que los economistas la definen. Independientemente del aporte multimillonario a la economía doméstica, los inmigrantes hispanos envían remesas a sus países que sobrepasan los 24 mil millones de dólares anuales. De este total las dos terceras partes se reciben en estos cinco países: México, República Dominicana, Brasil, El Salvador y Ecuador. De hecho, según el Banco de México las remesas conforman la tercera fuente de entrada de divisas en el país, superadas solamente por los ingresos debido a exportaciones petroleras y de manufactura. Los hispanos, que hace aproximadamente un par de décadas estaban concentrados en zonas densamente urbanas, hoy día se esparcen prácticamente por todo el país, aunque continúan siendo los estados de California, con más de 12 millones de hispanos y Texas con 7 millones y medio, los que mayor número albergan. Otros estados, como Nueva York, Nuevo México, Arizona, Florida, Illinois y Nueva Jersey acogen también una numerosa población de hispanos. Muchos de ellos ejercen el derecho al voto, de aquí que sean cuidadosamente cortejados por los políticos con vistas a las elecciones del próximo mes de noviembre. Es lamentable que temas tan absorbentes como los de la economía y la guerra en Irak hayan preterido el tema, por parte de los políticos contendientes en la aspiración de llegar a la Casa Blanca, de una necesaria reforma migratoria en el país. Los candidatos presidenciales no pueden prometer que por ellos mismos el problema de los inmigrantes indocumentados sería resuelto, porque el asunto será eventualmente definido por el Congreso; pero si están obligados a considerar el tema como parte de sus responsabilidades futuras. Estimamos que la búsqueda del decisivo voto hispano por parte de los que aspiran a llegar a la Casa Blanca debe asociarse a la exposición de planes y proyectos que tengan que ver con la inmigración. Decir un par de palabritas en español, comer ante las cámaras un taco o una popusa y hacer promesas utópicas es una forma impropia de mostrar respeto por la hispanidad. Está bien que los temas de la guerra en Irak, la educación y la salud, las relaciones con Latino América, en especial con Cuba y Venezuela y el problema de la seguridad nacional relacionada con el terrorismo sean celosamente considerados; pero jamás al precio de olvidar a un amplísimo sector de la población como es el de la multimillonaria presencia hispana. En un número reciente de la revista Hispanic Business salió publicada la lista de los que los editores de la publicación consideran los 100 hispanos más influyentes de la nación. Debido a que hay hispanos prominentes fuera de nuestra área resulta a menudo difícil identificar a todas las personas mencionadas; pero sería posible formar una lista como esa solamente para el estado de la Florida, porque éste es, sin lugar a dudas, el estado de la Unión donde hay más cantidad de hispanos involucrados en los mundos de la política, los negocios y en las áreas de servicios profesionales. A lo largo de esta muy especial celebración hemos disfrutado de la diversidad de los actos que se han llevado a cabo en relación con nuestra herencia hispana. La música de las diferentes regiones, la comida típica de cada país, las costumbres propias de cada región son elementos que han sido expuestos de forma continuada, y en la mayoría de los casos, con la participación de una juventud que demuestra un extraordinario orgullo por sus raíces hispanas. Mañana estaremos celebrando en los Estados Unidos el "Columbus's Day", una festividad nacional que exalta el gran hecho histórico del descubrimiento de América. Tradicionalmente esta celebración tenía lugar el 12 de octubre, pero en observación de la llamada "Uniform Holiday Act", desde el año 1971 la festividad tiene lugar el lunes más cercano al día 12. Eso, sin embargo, no nos exime de que hoy domingo, ya sea en nuestras iglesias o en el sitio que escojamos, separemos un tiempo para orar por el continente americano. Hoy día América está convulsionada por movimientos de izquierda que abjuran de la historia del descubrimiento y en los Estados Unidos se sufre una crisis económica que afecta a millones de hispanos, a la vez en que se ha ido desarrollando una peligrosa actitud xenofóbica que afecta en alto grado a los inmigrantes hispanos. Estos son motivos de oración. América y su hispanidad bien merecen que elevemos oraciones de gratitud y esperanzas al Altísimo. ¿Qué tal si cantáramos hoy, en todas nuestras iglesias, ese tradicional y bello himno titulado "Dios Bendiga a América?"


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