Hugo Chávez: ¡Qué tal papelón!
Fri, January 30, 2009 at 5:46 pm
Las cosas se le ponen color hormiga al impresentable Chávez. Prepotente con el bolsillo lleno de petrodólares -no suyos sino de su pueblo, un pueblo hambriento de alimento y libertad-, el incurioso venezolano se dedicó a dilapidar dinero ajeno en Latinoamérica para promover su extravagante "cruzada bolivariana", que no es otra cosa que la réplica decadente de la mismísima tiranía fidelista de mitad del siglo pasado, a su vez prima putativa de la fracasada dictadura de Velasco Alvarado en el Perú.
El impresentable se desquició especulando en torno al precio del petróleo. El zambo se creyó ya no Bolívar, sino Napoleón. El excedente de caja que manejaba Caracas -por la industria petrolera- era algo sencillamente colosal, tomando en cuenta el precio del oro negro a 60 dólares/barril, y no obstante que por su pobre calidad el petróleo venezolano sufre un descuento de US$15/barril sobre la cotización internacional. El Impresentable alucinó entonces ser el billonario del barrio, y como buen nuevo rico quemó billete sin imaginar la catástrofe financiera que se venía incubando en el mundo. Hasta que de pronto el presumido ricachón se convirtió en el hazmerreír sudaca, pues en solo dos meses la crisis hizo que el precio del petróleo caiga de US$147 a menos de 40/barril.
Pero el impresentable no sólo derrochó toneladas de pertrodólares en pobre diablos como los politicastros bolivianos, nicaragüenses, ecuatorianos -y peruanos, sin duda-, sino que tuvo la osadía de aspirar a convertirse en mecenas de "los pobres" de Estados Unidos. En efecto, el cacique venezolano estableció un programa para abastecer de petróleo barato a 200 mil habitantes de las comunidades pobres de Norteamérica a través de la trasnacional Citgo, propiedad de Petróleos de Venezuela PDVESA. Y así, el 2005 el impresentable creó un sistema para proveer combustible barato a los pobladores de Bronx y Harlem en Nueva York, a un costo de US$100 millones anuales. Al año siguiente el programa lo expandió a Alaska y a otros 11 Estados. Es decir, el zambo presumido intentó nada menos que hacerle sombra a quien él llama Mr. Danger -el presidente George W. Bush-, generando un subsidio disociador a favor de la gente más necesitada del Estado de la Unión.
Pero 100 millones de dólares parecerá mucho dinero en países tercermundistas -como Venezuela-, sin embargo es un grano de arena en las tierras del Tío Sam. Y claro, el tiempo -y la crisis- hicieron que el impresentable acabe envuelto en llamas tras el desplome del precio del oro negro. Hoy en Venezuela escasean los dólares para importar comida. Es más, cada venezolano no puede gastar más de US$2,500 al año en viajes al extranjero. Suena a Velasco, ¿no? Y como no podía ser de otra manera, la semana pasada Citgo dejó en "suspenso" el programa "Combustible Barato para los Menesterosos de EE UU". Tamaño papelón del impresentable Hugo Chávez.
Luis García Miró Elguera
Añadir Comentario
|
07:02 PM 02/06/2011
|