En la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) el Estado Nazi de Alemania extermina a millones de comunistas, judíos, gitanos, católicos, homosexuales y otros. Para prevenir y castigar actos de genocidio perpetrados por el Estado en el futuro, el 9 de diciembre del 1948 la ONU decreta la convención internacional que prohíbe y castiga los actos de genocidio. El Estado peruano fue uno de los primeros en firmar el acta. La ONU define "genocidio" como un acto cometido por un Estado en tiempo de guerra (o en tiempo de paz) para aniquilar a un grupo nacional, étnico, racial, religioso, político, a través del asesinato, tortura, interferencia con la reproducción u otros medios para evitar hijos, etc. En los últimos tiempos muchos genocidios se hicieron publico en el mundo como los "lavados étnicos" de la ex Yugoslavia, en África del Estado de Rwanda dominado por la etnia Hutu contra los tutsis, en Sudan milicias y escuadrones de la muerte organizadas por el Estado que ya dieron cuenta de mas de medio millón de personas de la etnia darfuriana con mas de 2.5 millones de desplazados, la invasión de Irak con cerca al millón de victimas y desplazados. Pero en todo esto hay un genocidio que el imperialismo y las potencias del mundo esconden debajo de la alfombra porque saquean las riquezas naturales de ese pais. La del Perú en los 80's y 90's. Los genocidas más grandes que tuvo el Perú en el Siglo XX son tres: Belaunde, Garcia Perez y Fujimori. Uno de ellos, García Pérez retorna al poder en el Siglo XXI. Pero mientras miles de huérfanos, viudas y deudos en el Perú siguen buscando a sus seres queridos y fosas comunes siguen apareciendo, los funcionarios de estos tres gobiernos de turno y muchos de los esbirros que cometieron execrables crímenes en los 80's y 90's no solo están libres sino siguen ejerciendo sus funciones de criminales dentro del Estado. Allí esta el mismo García Pérez, su vice-presidente Giampietri y el actual Ministro de Defensa del gobierno aprista Antero Flores Araoz que viene de la época de Belaunde. No hay intención de denunciar ni admitir los múltiples genocidios cometidos por los gobiernos lacayos del Perú. Mientras tanto la maquina genocida del Estado no para en seguir asesinando al pueblo, ahora en el Valle de los Ríos Apurimac y Ene (VRAE). Fernando Belaunde Terry, el arquitecto que arranco la maquina genocida del Estado contra su propio pueblo, esta muerto. El no purgara un día en la cárcel. En los 60's había aniquilado a las guerrillas foquistas en pocas semanas, y quiso hacer lo mismo con los rebeldes maoístas dándose un plazo de tres meses para borrarlos del mapa lanzando contra ellos a los "sinchis", un cuerpo especial de policías antisubversivos entrenados por la CIA cuya base estaba en Mazamari, cerca a Satipo. La zona de emergencia en Ayacucho estaba al mando del general EP Noel. En diciembre del 82, Noel ordeno liquidar a prisioneros, sospechosos de actividades subversivas y heridos que se encontraban en el hospital de Ayacucho. El general Noel fue el que mando construir el horno del cuartel cabitos de Ayacucho (hecho publico a inicios de los 2000's) donde incineraban vivos a seres humanos después que los torturaban. Las Fuerzas armadas (FFAA) puso en marcha el plan de acción diseñado por el Pentágono: utilizar masas contra masas, contraponer nativos contra nativos y utilizar escuadrones de la muerte. Pusieron en acción a licenciados y campesinos ligados al gamonalismo que tenían infiltrados en el campo desde los 70's, sobre esta base montaron una red de agentes, infiltrados, espías y soplones. Pero eso no era suficiente, con la ayuda de las autoridades y militares disfrazados de campesinos formaron "mesnadas" o paramilitares para desatar el terror blanco en el campo: robar todo, quemar todo y matar a todos. Agruparon a la población civil en zonas aledañas (cerca de bases militares) para formar nucleamientos bajo directo mando militar organizadas en "rondas" y "comités defensa" que los usaban para desatar el terror blanco y como carne de canon o parapetos contra las guerrillas en clara violación de la Convención de Ginebra sobre las leyes de la guerra. A inicios de los 80's, periodistas nacionales y del extranjero visitaran Ayacucho identificándose confiadamente en los controles de carretera, hasta daban su iterinario a la oficina de "relaciones publicas" del comando político-militar. No se dieron cuenta que para implementar una guerra sucia que termine de despoblar una región con terrorismo estatal (secar el agua para matar al pez) las FFAA debían eliminar periodistas (dar ejemplos de escarmiento para no tener testigos). En Uchuracay, las fuerzas armadas desaparecieron al pueblo, sus habitantes fueron asesinados o se escaparon. Los 8 periodistas aniquilados por las fuerzas del orden (disfrazados de campesinos) querían averiguar los detalles de la operación militar, hasta querían sacar fotografías. Los militares los aniquilaron. La Comisión presidida por Vargas Llosa (primo de Belaunde) le echo la culpa a los propios campesinos. Es irónico que ahora Vargas Llosa (con dinero del imperio Alemán) pretenda erigirles un monumento a la memoria. En Lima, un emisario del Ministro del Interior Fernando Rincón, explica que los periodistas habían llegado a Uchuraccay dando vivas al Partido Comunista y agitando la bandera roja. Noel repitió la misma historia en una conferencia que dio en el cuartel los Cabitos (Revista Ayllu, 13/11/91). Un periodista sabia toda la verdad, el que se había quedado dormido y no acompaño a los 8 periodistas, era nada menos que Luis Ortega, corresponsal del Diario, quien había logrado fotografiar a los victimarios. El General Noel se entero y lo mando asesinar en la puerta de su casa en Ayacucho. Mas tarde, el 91, Fujimori mando asesinar al testigo del crimen del periodista Luis Morales. Hasta ahora ese crimen esta impune. A los 8 periodistas se le enterraron en fila india dos en cada tumba, un método aprendido de los manuales de guerra de baja intensidad de los EEUU. Los periodistas se fueron a la clandestinidad para reportar los genocidios en marcha. Los militares invaden los pueblos de Huambo, Iquicha, Huaychao y Uchuraccay. En junio del 83 Belaunde ordena el aniquilamiento del campesinado de Espite, provincia de Cangallo, ametrallan a los civiles pueblo por pueblo a los que se escapaban a los cerros les arrojaban granadas; y en Paccha, pueblo de Vinchos, Huamanga, la mayoría de la población fueron pasados por las armas y el resto fueron enviados a Lima. En julio, en la ciudad de Ayacucho escuadrones de la muerte de la marina y el ejercito empezaron a arrojar cadáveres monstruosamente torturados en las calles; en los dos meses anteriores a las elecciones municipales de noviembre arrojaron mas de 800 cuerpos rematados después de bestial tortura. En Sivia, provincia La Mar, en noviembre como represalia a una emboscada sufrida por el Ejercito, arrestan 60 personas de los cuales al ejercito asesina a 20. En Sillco, provincia de Huanta, lanza granadas y disparan contra las masas y en Soccos, provincia de Huamanga, el destacamento policial del lugar asesina a mas de 50 personas reunidos en una fiesta de matrimonio, luego de torturarlos oficialmente murieron 37. En Ayacucho forman los primeros campos de concentración y los grandes centros de tortura masiva controladas por el Ejercito en el cuartel "Los Cabitos" de la ciudad de Ayacucho, expanden el horno humano para quemar los cuerpos de los revolucionarios maoístas, otros campos de concentración fueron los de Totos en Cangallo hasta julio del 83 con 100 enterrados clandestinamente y Qoisa y Pichari (La Mar); y en Huanta a cargo de la Marina donde degollaron a mas de 20 personas, se enterraron vivos a los mas torturados y los nuevos prisioneros fueron obligados a cavar las fosas de mas de 3 metros de profundidad y fueron empujados a las mismas, mientras otros eran arrojados atados de pies y manos; la tortura era brutal y sádica, para aterrar al pueblo, la Marina clavaba en estacas cabezas degolladas. En la zona de San Francisco las FFAA asesinaron a 150 personas. Las FFAA y policiales, incluidas las rondas paramilitares controladas por el ejercito, no distinguían a los niños de los adultos, ni a las mujeres y ancianos. El 3 de agosto del 84, 17 adolescentes y niños fueron torturados hasta que mueran en Cocahuichun, sus cadáveres fueron arrojados en la Via Libertadores; en el Departamento de Huancavelica, entre el 15 y 23 de octubre, operativo del Ejercito asesina a 75 campesinos en Milpo y 15 en Pillo-Pachamarca, muchos de los victimas fueron adolescentes. En Remillapata fusilan a dos ninos de 9 y 11 anos junto con su madre y padre que era Comisario de Seguridad del nuevo poder y en Moyopampa un comisario maoísta junto a sus 2 niños de 2 y 5 anos fueron aventados a una casa ardiendo. En Bacón incursionan 70 marinos y asesinan 18 campesinos, entre ellos 6 niños, cuyos cadáveres se llevan; un tercio de muertos fueron niños, es que el asesinato de niños fue una política persistente para amendentrar y doblegar a los padres y escarmentar a los revolucionarios; y para ganar a las almas aterrorizadas del pueblo y en despreciativo sarcasmo, las FFAA volvía con alimentos siendo justa e iracundamente rechazados. Otra política usual de las fuerzas del Estado era que comúnmente se disfrazaban con ropas campesinas para cometer atropellos, saqueos, violaciones, incendios, arrasamientos y espeluznantes crímenes incluyendo particularmente niños, e imputarlos a los guerrilleros y así buscar contraponerlos a las masas, una muestra de esto es el aniquilamiento de 50 campesinos por la Marina en el lugar denominado Azangaro a 20 kilómetros de Luricocha en agosto del 84. Otro es la emboscada de Pichari en el cual fuerzas maoístas destruyeron un contingente militar, en represalia la benemérita "guardia civil" paro un camión que traía pasajeros y los bajaron y aniquilaron a 20 pasajeros; fuerzas del Ejercito Guerrillero Popular los enterraron, pero se les imputo el asesinato. En Huamanguilla el ejercito asesino a 9 campesinos, pero a uno de ellos lo quemaron, este método es muy usual para amedrentar a los comunistas o guerrilleros en el terreno de los hechos y en la prensa nacional imputarles de esos crímenes a la guerrilla. Belaunde, tan igual que sus sucesores García Pérez y Fujimori, tuvo todos los medios de información a disposición. En Chuschi a un campesino le ataron dinamita al cuerpo y lo volaron mientras los soldados gritaban: "así mueren los terrucos". En el operativo de Incaraqay, el 10 de enero del 83 una columna del ejercito entro al poblado y luego de saquear las casas y violar a las mujeres, quemaron 500 viviendas; y el exterminio llega hasta hacer desaparecer pueblos, así el 15 de julio del 83 el Ejercito con el apoyo de las Comités de Defensa aniquilo a toda la población de Quinuas y desapareció el pueblo totalmente, borrándolo del mapa. El 22 de agosto del 84, el operativo de la Marina en Sivia, en represalia por emboscada, apreso a 50 jóvenes indiscriminadamente y los fusilo, como regala asesinaron a 10 hijos del pueblo por cada miembro de la Marina que cayo en combate. Y el 10 de noviembre de 1984, la Marina con el apoyo de la Guardia Republicana remata a 40 campesinos en Quimbiri, luego de torturarlos salvajemente en Luisiana. El 19 de agosto del 84, se encontró una fosa con 10 cadáveres en la Via de los Libertadores; el 22/8/84 una fosa de 30 muertos en la carretera Huanta-Mayo, a 30 Km de Huanta. El 23/8/84 se encontraron 7 fosas con 89 cadáveres en Pucuyacu, el mando político-militar de la zona era el general Adrián Huaman Centeno y el responsable directo era el capitán de corbeta Álvaro Artaza Adrianzen (alias el Camión), al primero Alan García intento volverlo a nombrar jefe en el mismo Ayacucho y el "socialista" Barrantes lo apelaba "el general campesino", al capitán Artaza el gobierno de García Pérez lo ascendió y lo envió a España para protegerlo. El mismo día 23/8/84 se encontró fosa con 30 cadáveres en Ayahuarcana (Macachacra) ; el 25 otras fosas en quinua y Muyuri, el 28 una fosa con 12 degollados en Cocahuichaca, Via de los Liberadores, otras 5 en Víctor Fajardo, etc. que no merecieron atención alguna de las autoridades o los medios de prensa controlados por los grandes grupos de poder, por el afán de ocultar el genocidio era más fácil de imputar de sus crímenes al PCP o declarar que el PCP es culpable. Así el gobierno acciopopulista que inicio el gran baño de sangre en el país termino totalmente empapado en ella. Una lección de Belaunde a García Pérez y Fujimori fue que cuanto más pregonan los gobiernos de turno del Estado "derechos humanos", "democracia" y "paz", mas hambre, mas miseria, represión, terror y genocidio desencadenan furibundos contra el pueblo peruano. La vida de estos peruanos no puede ser revertida. Mas de 25,000 muertos por el terrorismo de Estado. Perú durante los gobiernos de Belaunde (1980-1985), García Pérez (1985-1990) y Fujimori-Montesinos (1990-2000) nos recuerda de la capacidad humana para generar horrendos genocidios para así ahogar en sangre el deseo de cambio del pueblo peruano, la revolución. Ese es la lección para las generaciones futuras. Dra. Cathy Garcia cathygarciap@ aol.com Trabajo de libre circulación. Sus comentarios son bienvenidos. 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03:17 PM   09/20/2010
Pepe dijo...
interesante tu articulo mmmmm...