Perú Negro / Los negros del Perú
Sun, February 24, 2008 at 2:52 pm
"PERU NEGRO ES PERU NEGRO"
Miami. - A las 8.15 de la noche se apagaron las luces y empesó el ritmo más candente y cadencioso, era la otra cara del Perú, ese ritmo que se acentó en suelo peruano con la llegada de los negros esclavos en barcos de caravela en la época colonial.
Pero eso ya es historia, ahora ese ritmo mueve a las masas humanas desde la costa hasta la sierra y desde la sierra hasta la selva peruana, y se llama ritmo afroperuano.
El Knight Concert Hall del 'The Adrianne Arsht Center' en el mismo centro de Miami City fue sacudido, el pasado 23 de febrero, por los estruendosos sonidos de los instrumentos de percusión entre ellos el cajón la tumba, bongo y otros como la cajita y quijada de burro en un engranaje musical perfecto dando inicio al espectáculo del conjunto Perú Negro.
Perú Negro, no es solo un grupo de entretenimiento, es una escuela, arrastra una trayectoria de más de tres décadas desde que su fundador Ronaldo Cámpos lo llamara Perú Negro. Esta gira que este espectacular grupo viene realizando por los Estados Unidos de Norteamérica, según conocedores, es la mas éxitosa por multiples razones: se viene presentando en escenarios de renombre internacional, el ensamblaje del espectáculo es actualizasado, la instrumentación modernisada, cuenta entre sus integrantes con músicos, cantantes y bailarines con talentos artísticos muy definidos.
El Knight Concert Hall, con capacidad para 2,200 butacas quedo completamente repleto, "eso que no hubo mucha publicidad masiva", nos comentaba Vanessa Reyes, a propósito a ella le debemos la oportunidad de ver el espectáculo de Perú Negro despues de algunos años.
El programa incluía canciones y bailes ya conocidas entre ellos los landos: Taita Guaranguito, Zamba Malató, Toro Mata, los festejos: Ollita, Pancha Remolino, Una Negra y Un Negro, Estuve Covando, ademas de la zamacueca Que Tiene Miguel y otros ritmos rituales.
El cometario de la audiencia fue muy a favor del trabajo de conservación y difusión del folklore negro peruano que viene desarrollando este conjunto dentro y fuera del Perú.
Un asistente nos motivo el título de este comentario cuando de pronto me dijo "Perú Negro es Perú Negro"
Juan Reyes
LOS NEGROS DEL PERU
Durante la colonia hubo un momento que llegaron a ser el 70% de la poblacion capitalina. Ahora son una minoría, pero su presencia y aporte es notorio en la música, la culinaria, el deporte y la religiosidad popular.
El primer contacto entre los aborígenes y un esclavo negro que bajó de los barcos españoles en el siglo XVI fue literalmente de piel a piel.
Los sorprendidos pobladores de Tumbes rodearon al oscuro visitante. Lo observaron detenidamente, tocaron su piel y los rizos de su cabellera, después iniciaron la fatigosa tarea de frotar y limpiar la pintura que supuestamente tenía untado en todo el cuerpo.
Demás está decir que no lograron.
Este anecdótico acercamiento marca un fenómeno que se inició en la colonia. De esta forma Africa fue haciéndose un espacio en estas tierras. Y no sólo fue una ingente mano de obra para los cañaverales, también el aporte cultural que con el tiempo fue dejándose percibir en nuestra sociedad.
Dice Andrés Mandros, integrante del Movimiento Negro Francisco Congo, que los esclavos africanos eran capturados con sus diversas etnias de origen. Podrían ser congos, caravelíes, angolas, senegales, bozales o terranovas.
Luego de ser encadenados, los africanos eran colocados en oscuras bodegas de navíos negreros para iniciar una travesía sin retorno que los llevaría o, a ser vendidos en una plaza pública del nuevo continente, o a morir en una tempestuosa y miserable travesía.
Los negros que llegaron al Perú fueron obligados a cumplir pesadas labores rurales. Los que entraron por Arequipa terminaron en caravelí, Acarí y Arajalí. Más al norte, en Ica, fueron ubicados en Ingenio, Coyungo, Changuillo, Chincha, El Carmen, San José y Larán. Y en la zona de Lima se les instaló en Bujama, Cañete y San Vicente.
En la urbe capitalina se les encontraba en gran númro en la Victoria, Malambo, Rimac, Aucayama. También laboraron la tierra en Chimbote, Trujillo, Santa Catalina, Zaña y Cayaltí. En Piura echaron raíces en Yapateros y Malacasi. Toda la costa era trabajada por africanos.
Cuando los españoles iniciaron la conquista eran apenas cincuenta los negros que también compartieron el fragor de la guerra. Años más tarde, en pleno auge del virreynato, el número de esclavos negros superó los cien mil.
Con esta cantidad, lógicamente dejaron sentir su presencia en todas las actividades en las cuales participaban.
"Y eso es lo que desean difundir los de Francisco Congo. Aparte de luchar contra el racismo, queremos la identificación de la comunidad negra con su participación en la historia y en la creación de una identidad nacional", explica Mandros.
El doctor Jorge Ramírez, presidente del Movimiento Pro Derechos del Negro, sostiene que en el Perú la gran mayoría de negros no siente la existencia de un nexo entre ellos y Africa. Ello provoca una violencia racial muy soterrada. Pero lo peor es que el negro no hace nada para remediarlo. Incluso el término afro no es aceptado.
Parecía que para estos esclavos sólo les quedaba su religión, la música, y la danza de sus lejanas tierras. Pero incluso estos elementos fueron motivo de un preceso de fusión y mestizaje.
Ellos provenían de diversas tribus y por consiguiente sus lenguas, religión, danzas y costumbres no eran las mismas. Era casi imposible mantener los ritos propios de su tierra de origen.
Pero había algo más. Los que todavía recordaban a sus deidades africanas eran reprimidos sin ninguna consideración por la Iglesia Católica. Los clérigos consideraban que dichas prácticas sólo tenían un fin: comunicarse y hacer pactos con el Maligno.
Se iba destruyendo así la identidad del hombre libre africano. "Entonces el eje de la identidad de estos hombres se trasladó a su condición de ser esclavos", sostiene Chalena Vásquez, estudiosa de la música afroperuana.
Es una etapa de quiebra del desarrollo de los pueblos, la interrupción de una continuidad cultural. Desde entonces comienzan a estructurar su nueva identidad, con la captura del modo de ser africano, español e indígena, afirma la investigadora.
"Se dice que en la Lima colonial hubo una década en la que los esclavos llegaron a ser casi el 70% de la población. Entonces es presumible que lo pupular o cualquier práctica considerada realizada por el pueblo estaba básicamente hecha por estos esclavos", afirma la musicóloga
MUSICA NEGRA Y CELESTIAL
Los inmigrantes africanos tuvieron una activa e importante práctica musical. Y a la postre, esta resultó ser la cultura musical criolla de la costa. Chalena Vásquez ha logrado obtener información de 46 tipos de danzas a lo largo de nuestra costa. Algunas de ellas ya se extinguieron.
"Era un modo de resistencia con mucha rítmica, vitalidad y alegría, donde además siempre persiste el elemento criollo, del juego de palabras, del doble sentido, de la oralidad y la gestualidad. Pero siempre compartiendo elementos de otras culturas con las cuales estaban diariamente en contacto".
Es por ello que después de cinco siglos es posible distinguir elementos indígenas, africanos y españoles en una sola forma musical.
"Si existiese un movimiento que reclamara a Amador Ballumbrosio como un cultor de la pureza de la música negra, se equivocarían. Amador toca un violín que es de origen europeo, interpreta melodías que son de origen andino, zapatea con rítmica africana y las canciones son villancicos españoles y otras cuyas letras hablan de la esclavitud en el Perú".
Esto quiere decir que la música, como parte de nuestra cultura, es también mestiza.
CUCHARON DE PALO
Los esclavos de las haciendad y los de las ciudades tenían que alimentarse con aquello que sus amos no utilizaban. Entre otras cosas, grasas y víceras de res. De allí surgen el anticucho al cual le agregaban ají para atenuar el sabor. Pero también se suman los tamales, la chicha, el sanguito, el cau cau, la sangrecita, potajes que también recibieron el aporte de otras culturas y cocinas como la andina, la mora y la española.
De allí proviene lo que hoy se conoce como la cocina peruana. Esta inventiva culinaria de las esclavas negras se convirtió en una forma sutil de resistencia. Una forma de cuestionar lo establecido desde el fondo de una olla.
Una deliciosa resistencia cuya vitalidad hasta hoy festejamos en nuestras mesas. La misma resistencia que sumada a otros tipos de respuesta cultural y étnica.
Rogelio Gutierrez
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