El pasado 6 de abril apareció publicada la opinión de Antonio Gil en el medio digital La Nación, se supone que es un medio mas de los muchos medios que hay en la red identificados con la nación chilena. Segun La Nación Gil forma parte del staf de columnistas cuyo espacio se denomina ´Peso Pluma´. En el espacio Peso Pluma Gil critica al ex senador chileno Sebastián Piñera por haberse dado la mano con el presidente peruano Alan García, pero dirige su critica mas severa al mandatario peruano. Pero lo que más nos llama la atención es la actitud de algunos de nuestros mismos compatriotas quienes se han dado la tarea de difundir este escrito no solo publicando el contenido original del mismo sino magnificandolo a capricho y antojo de cada reenvista, pero magnificandolo de la manera mas baja y bulgar empleando terminos que no hemos podido leer en este artículo. Algunos aun mas osados nos quieren hacer creer que este diario digital La Nación es un organo oficial de la republica chilena, como el diario oficial El Peruano para la nación peruana, sin embargo este no es cierto pues la nación es un medio mas entre los muchos que existen en la red. El articulo completo lo puedes encontrar en el siguiente Link: http://www.lanacion .cl/prontus_ noticias_ v2/site/artic/ 20080405/ pags/20080405204 851.html Juan Reyes ForoPeruHoy Domingo 6 de abril de 2008 Por Antonio Gil Peso Pluma Que Piñera se lave bien las manos El ex senador Sebastián Piñera, muy orondo y sintiéndose ya Primer Mandatario de Chile, se ha hecho fotografiar estrechando la mano del Presidente peruano, Alan García. Esa mismísima mano que, en el primer Gobierno alanista de 1985 a 1990, se hundió hasta el codo en las arcas fiscales del Perú, pueblo sin memoria, que fue expoliado por García y sus amigos, los llamados "doce apóstoles", como no había ocurrido jamás en la historia. Piñera estrecha efusivamente la mano que se birló los fondos multimillonarios de un tren eléctrico que jamás funcionó, mientras los flashes registran tan magno evento "histórico" con que Piñera quiso "ponerse en la esfera internacional" en momentos de serias diferencias territoriales con el vecino país. ¿En qué habrá estado pensando? La de García, señor Piñera, es la misma zarpita manicurada que agarró, a puñados, las millonarias coimas por la compra de los Mirage. La misma manito que recibió lo suyo, y más, por la venta irregular de acciones de la deuda externa. La que se untó de oro y carroña con las importaciones de carne podrida. La misma mano, del mismo Alan García Pérez de ayer, que se manchó con la sangre de unos 10 mil muertos masacrados en una brutal e inútil política antiinsurgente mediante la creación del siniestro y clandestino grupo paramilitar Escorpio. ¿Alguien puede imaginar de buena fe que el ilustrado Piñera no sabía qué mano estaba acariciando tan tiernamente con la suya? En 1991, cuando ya Alan García había dejado el Gobierno, el Parlamento lo encausó por un sinnúmero de delitos: enriquecimiento ilícito, coimas en la compra de aviones y otras acusaciones más propias de un gánster de Las Vegas que de un ex Presidente. ¿Qué hizo García? Sencillamente huyó a refugiarse en casa de su amigo y compadre, el cleptócrata venezolano Carlos Andrés Pérez. Sólo así esquivó el cuerpo a lo que le esperaba. Esa mano que con tanta unción estrecha el presidenciable Piñera es la misma que en 1985, con un gesto del pulgar, hizo quemar vivos a 34 prisioneros encerrados en una prisión de Lima. La misma tierna manecita que levantó el teléfono para ordenar la cobarde matanza de 300 prisioneros en las cárceles de Lurigancho, El Frontón y Santa Bárbara. La misma mano que usted aprieta, Piñera, fue responsable de centenares de asesinatos a sangre fría, mientras el joven Presidente se iba de putas por semanas, tieso como pata de perro envenenado. Y mientras el bueno y folclórico de García tocaba marineras en la guitarra, cosa que hace bien, con esas manos que Piñera no afloja hasta que se apague el último fogonazo fotográfico, fueron asesinados, entre muchos, el abogado Manuel Febres y Saúl Cantoral, inolvidable dirigente de la Federación Minera del Perú. ¿Conocerá don Sebastián Piñera ese proverbio peruano que reza: "Gallina que come huevos aunque le quemen el pico", refiriéndose a que alguien, ya cebado como García, jamás dejará de ser García? El desquiciado afán de protagonismo de nuestro ex senador lo lleva a cometer errores como éste. Sus compulsivas estrategias, con mucho de delirio de grandeza, llevaron al candidato en ciernes a tocar con las suyas las manos de un ser aborrecible, pese a sus innumerables reinvenciones. Lástima que no exista una vacuna contra el afán de latrocinio, contra esa cleptomanía que no tardará en reaparecer. Le recomendamos a Piñera que, en cualquier caso, se lave las manos con alcohol. No puede ser saludable el contacto con tanto dólar mal habido, con tanta sangre derramada en vano.


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