El Perú
Antiguo Perú
La etapa más extensa e importante de la historia peruana es la que precede a la invasión europea en el siglo XVI. Las evidencias más antiguas de seres humanos en el Perú permiten suponer el hombre llegó hace unos 10 mil años procedente de otros continentes a finales de la última edad glacial.

Los primeros peruanos, organizados en bandas y clanes, eran cazadores y recolectores. La caza de camélidos sudamericanos en las zonas alto andinas (especialmente guanacos) y la pesca y recolección de mariscos en la costa del Pacífico (aprovechando la riqueza biológica de la Corriente de Humboldt) fueron sus principales actividades económicas. Elaboraban herramientas de piedra tallada.

El Altar del Fuego Sagrado en Caral.El progresivo descubrimiento de la agricultura (Período Arcaico) permitió una economía cada vez más sedentaria. Los ciclos agrícolas, dominados por sacerdotes astrónomos, dotaron a estos de gran poder. Por ello se cree que las primeras organizaciones complejas eran de tipo teocrático. Los primeros templos surgen en la costa central y nor-central y en la sierra central y con ellos empieza la Civilización Andina.


La formación de la Civilización Andina
Período Inicial (siglos del XXVII a.C. al X a.C.) y Horizonte Temprano (s. del IX a.C. al III a.C.)

Hacia el 2800 a.C. surge la Cultura de Supe en la costa central peruana. Una de sus ciudades más antiguas, Caral, tenía pirámides de piedra y plazas ceremoniales, altares en torno a un fuego sagrado y sus habitantes tocaban música con flautas de dos bocinas. Desde entonces, a lo largo del territorio peruano se sucedieron una serie de tradiciones culturales que originaron Confederaciones, Reinos e imperios durante casi 40 siglos.

En una primera etapa todas estas culturas se organizaron en torno a grandes templos y cultos religiosos complejos (Kotosh, Aspero, Las Haldas, Punkurí, Huaca Loma, Sechín, Caballo Muerto, etc.). Uno de esos templos alcanza un prestigio tan grande que se convirtió en centro de peregrinación de todas las culturas andinas: Chavín de Huántar (hacia el 800 a.C.) en la región Ancash. Chavín es bien conocido por sus bajo relieves de piedra con figuras de seres de grandes colmillos y su influencia fue tan grande que, el cronista español Vásquez de Espinoza (1630), dos milenios después, escuchó que había sido este un antiguo "santuario de los más famosos de los gentiles"

Mientras tanto, en la costa sur surge el pueblo agricultor y pescador de Paracas, cuyos bordados multicolores son algunos de los objetos de arte mas preciados del antiguo Perú. En el altiplano del Titicaca, la Cultura Pucará implementa exitosamente un sistema de cultivo de campos elevados rodeados de agua (camellones o waru waru) que permitía la agricultura en las frías planicies alto andinas. En la costa norte, Cupisnique lleva a la cerámica andina a sus primeras cimas artísticas.

Pirámides en Caral.

El Altar del Fuego Sagrado en Caral.

Cabeza de piedra de Chavín de Huántar.
Periodo Clásico: Estados Regionales Tempranos
Intermedio Temprano, entre los siglos II a.C. y VI d.C.

Hacia el 200 adC la civilización ha evolucionado a formas políticas más complejas. La agricultura se hace extensiva, construyéndose grandes irrigaciones sobre los desiertos de la costa norte y central e ingeniosos acueductos subterráneos en las costa sur. Las sociedades Moche, Nazca, Recuay, Cajamarca]], Vicus, Lima y Tiahuanaco (con centro en un gran centro ceremonial del mismo nombre en el norte de Bolivia) son las más conocidas y exitosas de este período. La mayoría de ellas parece haber estado regida por sofisticadas élites guerreras que alentaban la producción de objetos de arte de gran calidad, que son considerados algunas de las obras más importantes del arte americano precolombino (especialmente la alfarería moche, nazca y recuay; el tejido nazca, la joyería moche, el arte lítico tiahuanacota).

Vaso retrato moche.
Wari
Horizonte Medio, entre los siglos VI y XII.

Hacia el 500 de nuestra era diversos trastornos climáticos parecen haber afectado negativamente a las culturas costeñas. Parece que las culturas serranas se adaptaron mejor a la nueva situación porque las de la costa inician cierta decadencia. El Estado Tiahuanaco alcanza una enorme influencia por todo el sur peruano, el norte chileno y buena parte de Bolivia. En la sierra sur peruana, la cultura Huarpa de Ayacucho se vio fuertemente influenciada tanto por el esplendor de las creencias y rituales de Tiahuanaco como por el intercambio comercial con los Nazca de la costa hasta generar un proceso cultural original, desarrollando un tipo de urbanismo desconocido hasta entonces en los Andes. Pronto los ayacuchanos hicieron de la ciudad de Wari su centro, dotándola de grandes templos, calles ortogonales y sistemas de canales de agua dentro de la ciudad. Los Wari, aprovechando las laderas de los cerros, iniciaron un tipo de agricultura de bancales o andenes en las montañas a una escala nunca antes vista. Así generaron los excedentes económicos suficientes para emprender la expansión de sus dominios y cultura. La cultura Wari se expande (en lo que muchos consideran el primer imperio andino) hasta Cajamarca y Lambayeque por el norte y hasta la frontera con Tiahuanaco (a la altura de Sicuani y Moquegua) por el sur, construyendo redes de caminos y popularizando sus formas de gobierno y su estilo de ciudad.

Hacia el 1100, sin embargo, las culturas locales conquistadas fueron desembarazándose de su influencia. El Estado Lambayeque fue pionero en ese proceso. La ciudad sagrada de Pachacamac (un gran centro de peregrinación para entonces) en la costa central, que con los wari había alcanzado gran esplendor, no necesitó más de los ayacuchanos para renovar su prestigio y expandir su propia influencia por la costa central.


Periodo Posclásico: Estados Regionales Tardíos
Período Intermedio Tardío o Período de los Estados Regionales, siglos del XII al XIV.

En la costa sur, los descendientes de los nazca habían creado un nuevo estado sustentado en el comercio de caravanas de llamas y balsas que navegaban la costa del Perú y Ecuador. Su capital estaba en el Valle de Chincha. En 1545 el cronista Pedro Cieza de León escribió que "cuando el marqués Don Francisco Pizarro (...) descubrió la costa deste reino (el Perú) por toda ella le decían que fuese a Chincha, que era la mayor (provincia) y (lo) mejor de todo."

El altiplano del Titicaca, luego de la caída de Tiahuanaco, vio el surgimiento de los collas y los lupaca, cuyas economías estaban dominadas por la ganadería de camélidos.

En la sierra nor oriental los pueblos de las nubes, los chachapoyas, construían para entonces grandes ciudades de piedra de estructura circular (como Pajatén o Kuélap). Marcahuamachuco y Cajamarca eran otros reinos importantes en la sierra norte .

En la sierra central y sur, el vacío creado por la desaparición de Wari fue llenado por una serie de federaciones de ayllus o clanes macro familiares cuya economía, completamente agraria, tenia fuertes tintes militares y estaba marcadas relaciones rituales. Entre estos pueblos estaban los huancas, los pocras, los chancas. Pero el más famoso de ellos es el de los incas del Cusco.


Los últimos imperios: Chimú e Inca
Hacia el 1200 los chimú, descendientes de los moche, construyen entre los valles de Moche y Chicama una ciudad que llegaría a ser la más grande del sub-continente: Chan Chan. La dinastía de Tacaynamo, que los gobernaba, emprendió pronto la conquista de los valles cercanos. Hacia 1450 el Imperio Chimú había alcanzado su máxima expansión, llegando sus fronteras hasta Ecuador por el norte y, hasta el valle de Pativilca en la costa central.

Entre 1430 y 1440 los señores del Cusco se embarcan en una serie de conquistas militares y alianzas familiares que les permiten concentrar un gran poder sobre un espacio cada vez más amplio. Así, y en el curso de menos de un siglo, los "Incas" Pachacútec, Túpac Yupanqui y Huayna Cápac construyeron un imperio cuya frontera norte estaba en el sur de Colombia y la sureña en el centro de Chile. Todo el orbe andino cayó bajo su influencia. Sintiéndose herederos de los Wari, construyeron una gran red de caminos, almacenes y fortalezas por todo su territorio y organizaron masivas movilizaciones de habitantes de todos los reinos conquistados (mita) para enviarlos a trabajar temporalmente a las tierras, obras públicas o talleres del Imperio. A cambio recibían productos, la protección del inca y el acceso a sus almacenes (colcas, qu: qullqakuna). Sin embargo contrariamente a lo que muchas versiones románticas indican, la mayoría de los súbditos del imperio no estaban contentos. De hecho las crónicas registran innumerables levantamientos contra el poder de los incas de parte de las diferentes naciones andinas conquistadas que fueron reprimidas con extrema dureza por los Señores del Cusco.

Pero otro tipo de conflictos se gestaba en la misma élite inca. Así, a la inesperada muerte de Huayna Cápac en 1527 se desató un período de inestabilidad política que terminó en lo que los cronistas de la conquista española llaman guerra civil incaica, entre los supuestos herederos del viejo emperador. Es en estas circunstancias que los conquistadores españoles llegan al Perú.

Un muro del Palacio Tschudi en Chan Chan, capital de los chimú.
Conquista del Perú
Conquista del Imperio Inca (1532-1536).

En 1532 el triunfador en la guerra civil, Atahualpa se reunió con los hombres del conquistador español Francisco Pizarro, en la plaza cerrada de Cajamarca. Mediante una hábil emboscada basada en el la arremetida de los caballos (animal desconocido por los andinos) contra el séquito de Atahualpa, el monarca fue hecho prisionero. Esta situación de inmediato generó que los españoles recibieran la simpatía y alianza de diferentes naciones andinas, como los huancas, los chachapoyas y los cañaris. Todo ellos vieron, una vez más, una oportunidad para obtener su independencia del Cusco. Incluso personajes de la élite cusqueña contraria a Atahualpa mostraron su favor a los españoles.

En 1533, Atahualpa es ejecutado. Los españoles y sus nuevos aliados recorren el imperio hacia el sur, siendo recibidos entusiastamente por los huancas en la ciudad de Jatun Xauxa (Jauja). Arriban al Cusco en 1534 tras enfrentarse con éxito a las tropas de los atahualpistas e imponiendo a Manco Inca(un noble inca, hijo de Huayna Cápac y opositor de Atahualpa), como nuevo gobernante de un imperio ya desmembrado. Manco Inca, luego de obtener el trono, se enfrenta a los españoles por sus constantes saqueos de templos y palacios en busca de oro. Así pone bajo sitio al Cusco (dominado entonces por los españoles y sus aliados) y a la recientemente fundada población española de Lima, además de enviar una expedición "de castigo" contra los huancas por su "traición" al imperio. Tras meses de asedio, los españoles y sus aliados rompen el cerco del Cusco y tras la batalla de Saqsayhuamán recuperan el control de la ciudad. Los ejércitos del inca que atacaban Lima, desertan. Al perder su autoridad y su imperio (cuyas provincias todas se habían independizando, de norte a sur, siendo las únicas fieles las del altiplano al sur de Cusco que se enfrentaron al conquistador Almagro) Manco Inca se retira a su reducto de Vilcabamba, en las montañas al norte de Cusco. Allí él y sus descendientes resistirían hasta 1572, año en que el último Inca, Túpac Amaru, es finalmente capturado y trasladado al Cusco donde fue ejecutado.


Catástrofe demográfica
Sin embargo el acontecimiento más importante de estos años es la dramática disminución de la población que se registró en los Andes Centrales. Durante los años de la Conquista y los primeros del régimen colonial, grandes epidemias (enfermedades traídas por los europeos para los que los andinos no tenían defensas naturales) asolaron la población de los andes. Se cree que el mismo Huayna Cápac (y su primer heredero nombrado, Ninan Coyuchi, cuya imprevista muerte habría desatado la guerra civil incaica) murieron de viruela. De hecho, los cronistas de la conquista (Cieza de León, por ejemplo, en su recorrido por la costa peruana) registran testimonios de un masivo despoblamiento de los territorios andinos. Algunos cálculos[1] sugieren que la población andina habría sido de 9 millones antes de la invasión europea y que 100 años después sólo era de 600 mil habitantes. A ello habría contribuido también una baja en la tasa de natalidad producto de los profundos cambios sociales que caracterizaron la etapa siguiente.


Perú Colonial
Por las Capitulaciones de Toledo, que Pizarro había firmado con la corona española en 1529 se establecía que éste podía gobernar en nombre del rey todas las tierras al sur (hasta 250 leguas) de Tumbes. posteriormente el otro líder conquistador, Diego de Almagro, obtendría el mismo estatus en los territorios al sur de la gobernación de Pizarro. Sin embargo el límite estaba cerca del Cusco, lo que hizo que uno y otro bando reclamaran la posesión de la capital del imperio inca. Ello fue el inicio (1538) de una larga etapa de luchas intestinas entre los conquistadores, donde no sólo se disputaron territorios sino derechos (encomiendas) y privilegios, a veces sólo entre ellos, a veces contra la corona.

La Corona española finalmente impone su autoridad estableciendo que el Perú sería un virreinato de España. Así se estableció una corte en Lima donde los virreyes gobernaron ininterrumpidamente buena parte de Sudamérica entre 1544 y 1821. A partir del último tercio del siglo XVIII se fueron creando nuevos virreinatos con territorios escindidos del virreinato peruano.

Mapa «Perv. Mar del Zvr». Cartógrafo : Guiljelmus Blaeuw. (1635). Edición Príncipe. 300 ejemplares.
El orden colonial
La sociedad colonial era conservadora y racista. Los hijos de españoles nacidos en América (los criollos) tenían en un principio menor estatus que los propios españoles, y estaban impedidos de acceder a los más altos cargos. Debajo de ellos, en la escala social, estaban los indígenas y los mestizos. Sólo los curacas andinos conservaron parte de sus antiguos privilegios y merecieron instituciones especiales como escuelas para hijos de nobles. Se importaron esclavos de Africa Ecuatorial y fueron colocados en el último escalón de la sociedad.

Algunas instituciones incas fueron mantenidas pero corrompidas en perjuicio de la población andina. La mita, por ejemplo, se usó de excusa para el reclutamiento sin retribución de personal para el trabajo en las minas y las haciendas. Pero no fueron los únicos problemas de los andinos: Durante el gobierno del Virrey Francisco de Toledo (1569-1581) se hizo reorganizaciones forzosas de las comunidades andinas en pueblos llamados reducciones de indios. Además la religión católica fue impuesta a la población andina en medio de una agresiva evangelización caracterizada por la destrucción sistemática de santuarios y símbolos religiosos (Extirpación de idolatrías).

El mercantilismo imperaba y el libre comercio no fue permitido sino hasta mediados del siglo XVIII, lo que no impidió la existencia del contrabando de manera abundante. El centro comercial por excelencia era la aduana del Callao, puerto de Lima, desde donde se enviaba a España (vía Panamá) la plata extraída de las minas de plata de Potosí. De hecho fue la extracción de metales la actividad económica más lucrativa de la economía colonial pero fueron importantes también la agricultura (en grandes heredades controladas por ricas familias y órdenes religiosas) y la industria textil (obrajes).

Desde los tiempos de los conquistadores se fundaron nuevas ciudades algunas de las cuales alcanzaron un gran esplendor registrado en la riqueza de sus templos, como Arequipa, Huamanga (Ayacucho), Huancavelica, Trujillo, Saña y las refundadas ciudades incas de Cusco y Cajamarca.

Iglesia colonial construida sobre un templo inca en Vilcashuamán, Ayacucho.
El siglo XVIII
En el siglo XVIII se liberalizó parcialmente la economía. Al abrirse todos los puertos suamericanos al libre comercio, Lima perdió parte de su poder económico y sus clases dirigentes entraron en franca decadencia.

Como en tiempos de los incas, hubo diferentes insurrecciones contra el poder establecido. Las grandes insurrecciones de Juan Santos Atahualpa en la selva central (1742–1756), la del curaca Condorcanqui (Túpac Amaru II) en 1780 y la continuación de ésta por Túpac Catari en el Alto Perú desestabilizaron el orden colonial y determinaron severísimas represiones de parte de las autoridades. Es entonces cuando el virreinato empieza a militarizarse y los virreyes se preparan para afrontar los tiempos turbulentos de la independencia.


Independencia del Perú
En 1810 y tras la invasión de España por parte de Napoleón, las colonias americanas establecieron juntas de gobierno , fieles al rey, que a la larga no fueron sino el primer paso a la independencia. Sin embargo en Perú los virreyes mantuvieron el control y reprimieron desde Lima todos los intentos independentistas que iban surgiendo, como las rebeliones de Francisco de Zela y Mateo Pumacahua o las expediciones enviadas por el nuevo gobierno de Buenos Aires al Alto Perú.

En 1820 la historia se torna favorable a los independentistas con el desembarco en Paracas del General argentino José de San Martín y el Marino escosés Lord Thomas Cochrane al mando de las tropas chilenas de la Expedición Libertadora del Perú enviada por Bernardo O'Higgins desde Chile luego de haber consolidado la Independencia de este país. Así, luego de muchas escaramuzas, acciones de propaganda militar (la expedición de Álvarez de Arenales), proclamaciones de independencia de varias ciudades, algunos encuentros armados con los españoles (como la batalla de Cerro de Pasco en 1820) y negociaciones frustradas con el Virrey Pezuela, las fuerzas realistas se ven obligadas a abandonar la ciudad de Lima en 1821, y retirarse a la sierra. El cabildo de Lima firma entonces el Acta de independencia que San Martín proclama el 28 de julio, convocando luego un Congreso Constituyente.

El nuevo virrey, José de la Serna, se establece en Cusco y reorganiza sus fuerzas. La situación se torna difícil porque los españoles se rearman utilizando los puertos del sur del Perú. La Primera Expedición a Puertos Intermedios enviada por San Martín para cortar esas líneas de abastecimiento fracasa, lo que determina que ceda el mando.

La junta de gobierno proclama presidente a José de la Riva Agüero quien organiza un nuevo ejército. Tras un efímero triunfo en Zepita sufre una nueva derrota de parte de los españoles. Entonces el Congreso de Lima decide encargarle a Bolívar, establecido entonces en Guayaquil, la conclusión de la guerra.

Así y luego de entregarle poderes absolutos, Bolívar organiza la última campaña con soldados de toda la Sudamérica española. El triunfo que él mismo dirige en Junín y sobre todo el que su lugarteniente Sucre obtiene en Ayacucho (1824) determinan el final de la guerra y consolidan la independencia del Perú.


Perú Republicano
Tras Ayacucho el Perú ingresó a una etapa marcada por gobiernos militares, dirigidos por los caudillos de la independencia, período durante el cual la joven república se enfrenta en una guerra con la Gran Colombia(1829) Durante los gobiernos de José de La Mar, Agustín Gamarra y Luis José de Orbegoso el debate político se centra entre monárquicos (que preferían establecer una monarquía constitucional para asegurar el orden interno) y republicanos; entre liberales (que, como La Mar favorecían una presidencia controlada por el congreso) y conservadores (que, como Gamarra, eran amigos del autoritarismo); entre quienes pensaban que la nueva república de Bolivia debía anexarse al Perú (Gamarra) y los que creían en que era necesario federarlas. De esta última opinión era el general Andrés de Santa Cruz quien al llegar a la presidencia impulsa la unión de los dos países.

La Confederación Perú-Boliviana fue creada por Santa Cruz el 15 de junio de 1837 y disuelta el 25 de agosto de 1839 al final de una escalada bélica dirigida por Chile - con apoyo de Gamarra y otros caudillos peruanos


De la anarquía al Orden (1839-1864)
Al disolverse la Confederación Perú-Boliviana, los estados Norperuano y Surperuano conforman nuevamente una sola república que permanece hasta la actualidad.

Gamarra, impuesto como presidente por el congreso y ansioso de intentar ahora "su" forma de unión con Bolivia invade este país en (1841) pero muere tras la Batalla de Ingavi. A partir de ese momento se desata un momento de anarquía total en la república, con varios caudillos militares autoproclamados presidentes.

Es sólo con la primera elección de Ramón Castilla en 1845 que la República Peruana encuentra una relativa paz interior y puede organizar su vida política y económica. Le corresponde a Castilla abolir definitivamente la esclavitud y la pena de muerte. Establece políticas de promoción de extracción y exportación de fertilizantes naturales (guano de islas) que inician una era de prosperidad en el país. Los primeros ferrocarriles y el alumbrado a gas llegan al Perú en este período. Durante su segundo gobierno promulgan las Constituciones de 1856 (Liberal) y la Constitución de 1860 (Conservadora), reorganiza los servicios postales y la carrera pública.


De la Guerra con España a la Guerra del Pacífico (1864-1895)
En 1864 una expedición española ocupa las Islas Chincha (productoras de guano) y desata un incidente internacional de grandes consecuencias en la política interna peruana, que llevó a un golpe de estado contra el presidente Pezet, la dictadura de Mariano Ignacio Prado y la declaratoria de guerra a España. Tras el combate del Callao (2 de mayo de 1866) la armada española se retira del Perú.

El gobierno de José Balta fue pródigo en obras de infraestructura (construcción del Ferrocarril Central) aunque en él se perciben ya las primeras muestras de exceso de gastos del gobierno. Em las postrimerías de su gobierno, la elección, por primera vez, de un presidente civil, Manuel Pardo y Lavalle, llevó a una insurrección militar que terminó en el asesinato de Balta y la furibunda reacción de la población de lima (que ejecutó a los usurpadores). Así termina lo que Jorge Basadre llamó Primer Militarismo. Pardo implementó importantes reformas de tipo liberal en la organización del estado. Sin embargo la principal fuente de recursos del estado, el guano, sobreexplotado, se empezó a agotar y resultó inevitable una crisis económica que el sucesor de Pardo, el ya anciano Mariano Ignacio Prado tuvo que afrontar, en medio de una virtual bancarrota del Estado.

Es en estas circunstancias cuando surge el diferendo territorial entre Chile y Bolivia. Obligado a ayudar a este último por un tratado secreto, Perú entra en guerra en 1879. La Guerra del Pacífico, que terminó con la ocupación de Lima entre 1891 y 1893, y la pérdida territorial de las provincia de Tarapacá y Arica en favor de Chile, generó profundas heridas en el Perú. Algnos de los principales íconos de la historia peruana son de este período (Miguel Grau, Francisco Bolognesi, Andrés Avelino Cáceres). Luego de un período de inestabilidad política posterior a la derrota (gobiernos Manuel Iglesias y el ya citado Cáceres) llega el gobierno de Nicolás de Piérola en 1895 del Partido Demócrata.


La República Aristocrática y el Oncenio (1895-1930)
El gobierno de Piérola (el segundo en realidad, porque fue un desafortunado presidente de facto durante la guerra) Reorganizó el Estado Peruano y saneó las finanzas públicas, impulsando el ahorro, la bancarización y la industria, y combatiendo la corrupción. Se incrementó el empleo y una nueva era de prosperidad empieza para el Estado. Es la llamada República Aristocrática, donde miembros de la élite social gobernarían desde 1899 hasta 1919 en paz y con crecimiento económico. El gobierno del demócrata Guillermo Billinghurst y los dos del civilista José Pardo y Barreda fueron probablemente los más notables.

Los movimientos sociales se habían organizado notablemente en esos años en el Perú. La lucha por la jornada de los 8 horas laborales (cuyo marco legal habísa sido dado por Billinghurst ), la fundación de los partidos Comunista y Aprista y las poco conocidas revueltas campesinas en la sierra sur del país (generada por los abusos de las grandes haciendas) generaron una activa vida política.

La creciente agitación social preparó el camino para la interrupción de la democracia mediante un golpe de estado del ex civilista y ex ministro de hacienda Augusto B. Leguía quien continuaría con la política económica de sus predecesores aunque con marcados toques populistas.


De Sánchez Cerro a Odría (1930-1956)
Luego de once años de gobierno (por lo que se llama a su período El Oncenio) Leguía perdió apoyo popular en parte por la creciente crisis económica derivada de la crisis mundial de 1929. En 1930 es derrocado por Sánchez Cerro quien, tras ser legitimado como presidente en elecciones, es asesinado en medio de un nuevo período de agitación social. Asume entonces el general Óscar Benavides quien reforma la constitución y reinicia una era de exportaciones agrícolas, fomentando la producción de las muy exitosas haciendas agrícolas del norte peruano, que a diferencia de las del sur, había logrado grandes cuotas de productividad y eficiencia.

En 1942, Perú y Ecuador entran en una guerra limítrofe. Era presidente Manuel Prado y Ugarteche. Le sucede José Luis Bustamante y Rivero, quien, tras perder apoyo en sus reformas por parte del congreso (dominado por el APRA) recibe un golpe de Estado por parte de Manuel A. Odría quien durante ocho años (1948-56) gobierna el país con mano de hierro, persiguiendo a la oposición, promoviendo la construcción de grandes obras públicas (Grandes Unidades Escolares, Grandes Unidades Vecinales, hospitales etc.) y abriendo el país al capital norteamericano.


Los años 60 y 70
El retorno de la democracia es también el retorno de Manuel Prado al gobierno. Ante las críticas de su manejo de la economía nombra como primer ministro a Pedro G. Beltrán quien equilibra las finanzas públicas y estabiliza la moneda peruana. La defensa que Prado hace de los controvertidos resultados de las elecciones de 1962 facilita un nuevo golpe de estado militar, aunque éste (dirigido por Nicolás Lindley López y Ricardo Pérez Godoy) tenía un carácter reformista al punto que esboza una reforma agraria. El breve gobierno convoca nuevas elecciones que gana el centrista Fernando Belaúnde Terry (de Acción Popular). Belaúnde promueve obras públicas en el interior del país e intenta llevar a cabo una serie de reformas (incluida una reforma agraria integral) pero es permanentemente boicoteado desde el Congreso por la coalición formada por el Partido Aprista y la Unión Nacional Odriísta. En el interior del país se suceden las conflictos sociales y la acción de guerrillas de inspiración comunista.

La crisis política que se desata por la supuesta pérdida de una página del contrato de la International Petroleum Company con el Gobierno Peruano, lo que genera una ola de indignación nacional y sirve de excusa para el golpe de estado de Juan Velasco Alvarado en 1968. El "Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas" (comandado por Velasco hasta 1975 y luego por Francisco Morales Bermúdez) emprende una ambiciosa reforma agraria, una masiva nacionalización de empresas y toma medidas para fomentar una gran industria estatal. Confisca los medios de prensa y hace gala de un agresivo discurso militarista y nacionalista. Pero los problemas del reformismo militar evidencian pronto ineficiencia, endeudan al Estado y lo lanzan a una aguda crisis económica. Morales Bermúdez enfrentó el descontento y presión popular para retornar a la democracia. Así una nueva Constitución (1979) redactada por un Congreso Constituyente elegido democráticamente es el primer paso para el retorno a la legalidad. Luego de las elecciones de 1980 Belaúnde retorna al poder.


Historia reciente: Los años 80
Un breve conflicto fronterizo con Ecuador distrae momentáneamente la atención nacional en 1981 con la victoria del Perú. Pese a tener mejores condiciones parlmentarias que en su primer mandato, Belaúnde no supo enfrentar adecuadamente la crisis económica que se prolongó durante toda la década.

En estos años se inicia la lucha armada del grupo maoísta Sendero Luminoso que durante los siguientes quince años emprendería acciones violentas contra las fuerzas de seguridad y la población civil a través de asesinatos masivos, ejecuciones sumarias producto de "juicios populares" y ataques con bombas a la infraestructura civil y estatal. Otro grupo subversivo, el MRTA, comete asesinatos selectivos, secuestros y acciones de sabotaje.

El desgaste sufrido por la derecha peruana durante los primeros años de la década aseguran el triunfo del Partido Aprista en 1985. Alan García se convierte así en el primer Presidente Aprista, contando con un moderado apoyo popular en los inicios de su gobierno. Sin embargo, tampoco pudo lograr acabar con los problemas económicos del país: la crisis económica alcanzó su peor nivel, una hiperinflación galopante, (producto de la emisión masiva de moneda sin respaldo) y escasez de alimentos, en medio del aumento de la actividad terrorista. García rompe con los organismos internacionales de crédito y emprende una fallida estatización de la banca.

Esta última acción genera la protesta de la sociedad civil liderada por el escritor Mario Vargas Llosa quien luego es elegido líder de una coalición de fuerzas de centro derecha con miras a las elecciones de 1990. Su discurso es liberal y pro empresa.


Historia reciente: Los años 90
Las elecciones de 1990, marcadas por una batalla mediática nunca antes vista en la historia del Perú, terminó indisponiendo a los electores frente a la clase política tradicional. Así, un desconocido profesor universitario, Alberto Fujimori, es elegido presidente en medio de la sorpresa internacional.

Pese a su discurso populista, Fujimori emprende reformas económicas de corte liberal, aunque tiene repetidos choques con un Congreso dominado por la oposición. La negativa de éste de otorgarle poderes excepcionales para legislar en materia anti-terrorista es usado por Fujimori para declarar, el 5 de abril de 1992, la disolución del Congreso y la reestructuración del Poder Judicial. Irónicamente, tras años de violencia y caos institucional, esta medida tuvo amplio apoyo popular. Mientras convocaba a un nuevo congreso constituyente, Fujimori emprendió una dura represión anti-terrorista, cuestionada por organismos de derechos humanos pero que en la práctica consiguió una efectiva disminución del accionar de Sendero Luminoso y el MRTA, además de la captura de sus líderes.

La política de privatizaciones y el saneamiento del sistema tributario reactivaron la economía. Medidas de asistencialismo permanente hicieron popular al Gobierno entre las clases deprimidas. La Constitución de 1993 fue aprobada por medio de un referéndum tras una reñida contienda. Un breve conflicto armado con el Ecuador agrega tensión al momento político.

En las elecciones de 1995, Fujimori es reelecto, al derrotar a Javier Pérez de Cuéllar, antiguo Secretario de las Naciones Unidas. La toma de rehenes en la residencia del Embajador del Japón en Lima por parte del MRTA y el inicio de una recesión económica marcarían el resto del gobierno. Es durante este período que se empieza a descubrir detalles acerca de la red de corrupción dentro del gobierno, controlada por Vladimiro Montesinos. a muy cuestionada destitución de tres miembros del Tribunal Constitucional que se habían opuesto a una tercera postulación presidencial de Fujimori unifica a la oposición al régimen fujimorista, con miras a las elecciones del 2000.


El siglo XXI
En el año 2000, tras unas cuestionadas elecciones, Fujimori logra un tercer mandato. La oposición, dirigida por alejandro Toledo, intentó boicotear su investidura por medio de masivas protestas populares en la capital. A los pocos meses se difunden filmaciones donde se mostraba claramente el soborno de algunos Congresistas de oposición y empresarios para que favorezcan al Gobierno, lo que precipitó la caída del régimen. Fujimori renuncia desde el extranjero y se refugia en gilmer juniorJapón. EL Congreso no acepta la renuncia y lo destituye, inhabilitándolo para ejercer todo cargo político por diez años. El entonces Presidente del Congreso, Valentín Paniagua, es investido como nuevo Presidente de la República ante la renuncia de los dos Vicepresidentes.

El Gobierno de transición se orientó a la organización de nuevas elecciones y a una profunda campaña de moralización del aparato público y las fuerzas militares que habían caído bajo la influencia del sistema. El Presidente Paniagua instaura una política de transparencia en la administración pública , firma contratos de explotación para los yacimientos de gas de Camisea, y convoca a una polémica Comisión de la Verdad para investigar la lucha contra el terrorismo de los últimos años.

Alan García y su esposa Pilar Nores.En las elecciones de 2001, Alejandro Toledo es declarado como nuevo Presidente de la República. Estas se caracterizan también por el retorno de Alan García y su sorpresivo segundo lugar en la contienda electoral. La paradoja de su gobierno es que gozó de baja popularidad, envuelto en acusaciones de corrupción de la más variada índole, mientras la economía peruana logro superar la recesión y tuvo un gran crecimiento especialmente en la capital, la sierra central y la costa norte. En este período se negocia con éxito un tratado de libre comercio con los EEUU .

En las elecciones de 2006, en medio de un ambiente enrarecido por diferentes protestas de organizaciones sociales pugnando por una mejor distribución de la riqueza nacional, es reelegido Presidente de la República Alan García, (con un discurso perfil más moderado que el de su primer gobierno) frente al nacionalista Ollanta Humala.